Histeria

No me he podido resistir. Escribir periódicamente requería cierta disciplina, pero… Hacía mucho tiempo que no encendía la televisión y, una vez cometida la imprudencia, todo se puede resumir en una histeria colectiva de la que no quiero ser partícipe. Probablemente, de hecho es así, estamos inmersos en una crisis de alcance inimaginable. Ahora bien, seguro que hay luz al final del túnel.

Días atrás, un matrimonio italiano-argentino comentaba en el tren como en Italia los medios de comunicación, en manos de quien están, no hablaban del fuerte impacto que tenía para ese país la crisis económica, y como en España los mismos medios de comunicación estaban creando una especie de histeria colectiva. La crisis es económica, financiera, laboral… El futuro es incierto. Pero la crisis también es de confianza.

Que agencias privadas internacionales condicionen nuestra manera de vivir me inquieta. Que los mercados internacionales sean quienes obliguen a los Estados a ser cómplices y ayudarles primero, y a estar a su dictado, después, también me preocupa. Que la gente no consuma, pese a que pueda hacerlo, consolida otro problema. Que los funcionarios se pongan en huelga, en un momento en el que no queda otra, también me entristece. Que el primer partido de la oposición no tienda la mano al Gobierno (al dictado de organismos internacionales) me parece irresponsable… Y por eso mi generación tiene la oportunidad de cambiar, sino de paradigma, la estructura al completo. Pero, por favor, que no haya histeria…

De la anécdota a la categoría…

Que a la gente no le interesa la política no es cierto. En todo caso, le aburre… A casi todo el mundo le interesa que haya transporte público, cobertura sanitaria, subsidio por desempleo, calles, farolas, Policía, que haya una ley que respete una intimidad que no se tiene… Eso también es política. Sin embargo, el ciudadano medio de Benidorm, por ejemplo, ahora mismo debe experimentar dos sensaciones contrapuestas: la preocupación por el mal uso que se le deben dar a sus impuestos y el aburrimiento producido por un teatrillo propio del sur de la Italia berlusconiana.

Los concejales del PSOE se dan de baja de su partido. Ya no son compañeros de Zapatero y ya no incumplen la ley antitransfuguismo en caso de aceptar el voto de un concejal enfadado con los suyos. Total, cuando actuan como tal, no pertenecen a ninguna formación política. Mientras tanto, Rajoy critica el fariseismo de esos concejales de pueblo grande y se olvida que él apoyó el ascenso de Zaplana en la misma ciudad utilizando un método similar.

Los dos grandes partidos protagonizan, una vez más, un espectáculo no muy propio de esa España moderna de la que se presume… Por suerte, en algunas Comunidades Autónomas, como en Cataluña, cuando elegimos al presidente del Gobierno tenemos alternativas, a izquierda y derecha, y no estamos obligados a escoger entre dos modelos que generan dinámicas tan equivocadas y, en definitiva, tan dañinas para las bases de nuestra democracia. Con la convicción de que Zapatero ha aportado un granito de arena en consolidar la parte social del Estado español, no dejo de criticar a ese hombre con poca experiencia, pero con muy buenas intenciones, que ha tenido la suerte de tener al peor líder de la oposición de los últimos años.

Rajoy se marca un tanto…

…aunque no hace falta exagerar. El PP ha subido tan solo dos escaños en Galicia, suficiente, eso sí, para echar por la borda a un bipartito que no generó la ilusión, ni el cambio, que podía esperarse (ojo, señores del PSC…). Por lo que respecta al País Vasco, cualquier opción que cambie las dinámicas será buena . ¿PNV junto al PSE? Es una fórmula que se ha utilizado otras veces, ¿y ahora? No hay que olvidar que los nacionalistas son  socios de Zapatero en el Congreso y no sé hasta qué punto estos dejarían que hubiera cambio manteniendo las mismas condiciones en Madrid. ¿Entonces? Lo del Gobierno en minoría no es tan mala opción… Al fin y al cabo, en el PP, cuya derrota en el País Vasco también debería ser analizada (¿recuerdan la matraca del PP en política antiterrorista?), dicen que apoyarán la investidura de Patxi López. Ahora bien, las cosas se complican… Rajoy sale de estas elecciones legitimado dentro del partido  y el PSOE, que ha perdido en Galicia, dependiendo de como vayan las cosas en Euskadi dejará de tener apoyos en el Congreso.

De nuevo, Nebrera

El martes Montserrat Nebrera desafió de nuevo a su partido organizando una cena en el Hotel Juan Carlos I de Barcelona a la que acudieron más de 500 personas. Aquí hay un resumen de lo que pasó. No obstante, no quiero hablar de ello, sino, una vez más, de su protagonista.

Proyecto alternativo

En el PP de Cataluña las cosas no funcionan bien. El partido carece de un discurso coherente y en los últimos años han cambiado tres veces de presidente sin que nadie de muchas explicaciones de por qué. El caciquismo, sí, quizá impera en el partido. Nebrera, desde que Piqué la fichara (ahora probablemente se arrepentiría) ha entendido varias cosas cosas: se debe cambiar el funcionamiento del PPC, debe aumentar la autonomía de este en Cataluña, se debe forjar una base ideológica coherente y no se deben hacer permanentes exaltaciones nacionalistas (lo que conlleva, asimismo, que el PP tenga un perfil catalanista).

Democracia interna y proyecto liberal conservador

“En democracia, dentro de las normas del juego, todo es posible”, insiste con frecuencia el diputado popular Francesc Vendrell. Ahí radica la legitimidad de que Nebrera proponga un proyecto liberal y conservador, por lo que, pese a las diferencias que pueda tener con ella, aplaudo no tan solo la capacidad intelectual de su persona, sino las ganas de dotar al PP de un discurso propio (del que, a lo mejor, carece). Ahora bien, algo muy importante de Montserrat, al margen de que en el eje nacional no quiera crear especial crispación (pese a que el martes se hiciera alguna exaltación innecesaria) es lo integrado que tiene en su persona el concepto de democracia. Y ahí tiene mucho que ganar.

Militantes enfadados

Nebrera se dio cuenta en el Congreso que pudo llevarla a la presidencia de su partido que había muchísima gente enfadada. A la diputada le tomaron el pelo pocos días antes del cónclave: Alberto Fernández (que forma un tándem con su hermano dentro del partido), le invitó a integrar su candidatura con la suya, mientras Alicia Sánchez Camacho ya estaba preparada para salir al escenario con el beneplácito de los Fernández. Muchos militantes no lo vieron con buenos ojos: la dirección nacional elegía una vez más, a dedo, quién debía ser el presidente de los populares catalanes. Una tomadura de pelo (y, encima, mal disimulada). Nebrera tuvo el apoyo del 43% de los compromisarios y aunque ahí no acabó la fuerza de su proyecto, el martes se vio en la cena a mucha gente que si se afiliara al PPC podría hacer posible el cambio que propone la diputada. ¿Por qué no lo hacen? Lo desconozco.

¿Españolistas y catalanistas?

Lo cierto es que la diputada del PP mueve a gente muy diferente: tanto a militantes enfadados como a personas comprometidas con su proyecto ideológico. Entre los militantes enfadados que le apoyan hay personas con perfil catalanista, como Manuel Milián Mestre, y otras que en vez de con sábanas duermen con la bandera de España. Lo cual, dicho de otro modo, se podría traducir en que Nebrera tiene un perfil propio, pero, a lo mejor, sabe que si quiere conseguir sus objetivos (entre otros tantos democratizar el partido) tendrá que ser apoyada por militantes enfadados que, a priori, no coinciden con su ideología.

Nebrera presentará batalla en el Congreso del PP en Barcelona

El Opus Dei será protagonista este sábado en el Congreso del PP de Barcelona. Los dos candidatos, tanto Santigo Gotor, el nebrerista, como Antoni Bosch, el oficialista, son miembros de la Obra. No es extraño. Jorge Fernández, que controla buena parte del aparato, Jordi Cornet, secretario General del PPC y mucha de la gente del entorno de Nebrera son del Opus. Es legítimo, desde luego. Lo importante, entiendo, es que Nebrera no se retira (poco importa la ideología en un Congreso de carácter técnico). Hay mucha gente dentro y fuera del partido que la apoya (aunque Rajoy no se quiera reunir con ella) y no la van a hacer callar. “El espíritu del PP es catalanista”, decía uno de los fundadores del PP el martes. Nebrera lo sabe y quiere que así sea.

Ahora ya no hay crisis, dicen

Aznar ya ha hablado en el Congreso de Valencia y ha empezado felicitando a Acebes y Zaplana, con los que Rajoy ya no cuenta. Ha lanzado varias indirectas a Rajoy, que en falso o no, está contando (ahora) con la mayoría de los apoyos en el partido, pero no conviene olvidar todo lo que ha pasado estos últimos meses. Han aprobado que haya un sistema de primarias y que el presidente sea también candidato. El próximo Congreso está previsto para dentro de tres años, pero no se tiene porque celebrar. De hecho, este Congreso debería haberse celebrado antes de las Elecciones. En cualquier caso, esta tarde hablará Jaime Mayor Oreja y su discurso promete ser mucho más duro y menos sutil. Semanas atrás en una entrevista dijo que el PP está en su peor situación desde la refundación y que lo que pasó en la UCD puede volver a pasar. Él, como fue corresponsable de aquello, lo sabe muy bien.

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