Es martes y quedan pocas horas para que empiece, cuatro meses después, otra campaña electoral; Artur Mas presenta ante los medios el plan de los ejes prioritarios de su gobierno; y cuatro horas después, todos los grupos parlamentarios se atreven a opinar sobre él. Todos menos uno. Enric Millo, el portavoz del PPC en el Parlamento autonómico, es honesto y viene a decir que no es serio opinar sobre un plan de gobierno que se ha elaborado en cuatro meses y pocas horas después de que se haya hecho público. Otros son menos cautos, opinan, y cuando preguntan detalles sobre el mismo, dicen que sobre ese tema no han podido hacer un gran análisis. Es decir, que no se lo han leído.
La política de la declaración
Hace unas semanas el director de un periódico digital que, no sé si referente, leen casi todos los políticos catalanes, decía en Twitter que el periodismo catalán (creo que es extensible a todo el sur de Europa) se basa en las declaraciones. Una crítica muy lícita y ajustada, a la que también juegan la mayoría de los medios, con la inestimable ayuda de quienes hacen las declaraciones. La misma tarde, poco después de Millo, incluso el portavoz de CiU en el Parlamento autonómico, Jordi Turull, que también valoró -y positivamente, por si había dudas- el documento presentado por Mas, venía a decir que la política declarativa frenaba el avance a la hora de construir acuerdos y hacer avanzar las políticas del país. Y eso que estamos, otra vez, en campaña, y que en los próximos quince días no vamos a escuchar otra cosa que frases entrecomilladas.
Campañas electorales
Las campañas electorales son caras, muy caras, y tienen un formato anticuado. ¿Es necesario con tanta tecnología hacer un gran mitin de 5.000 personas? Como decía este fin de semana Rosa Cullell también en Twitter, el impacto de una actualización en esa red social podía tener más relevancia que un acto con una gran estructura donde se moviliza a los de siempre. Algo similar decía Jordi Basté que se preguntaba: “Por qué los candidatos hacen meetings donde van 20 personas solo para sacar un corte para el 3/24 que se repita cada media hora”, lo cual conecta con otra crítica de la propia Cullell que decía que con la presencia de una televisión en un acto de campaña, ya había suficiente. A partir de aquí, muchas preguntas.
¿De qué sirven las campañas electorales? ¿Es ajustado su costo? ¿Les gusta su mecanismo de financiación? ¿Qué opinan de la obligación, especialmente la de los medios privados, de subordinar su criterio informativo a unos bloques electorales? ¿Los mensajes de los candidatos a la alcaldía de su ciudad son muy opuestos? Cohesión social, empleo, consolidación marca de la ciudad, más participación de la sociedad civil. Cuatro años se pueden explicar en quince días, pero las tendencias ya se han creado. Y quince días de declaraciones no sirven de tanto.
Y a partir del 22M
Pues bien, a partir del 22 de mayo, los partidos volverán a tener tiempo para reflexionar, por lo menos, hasta marzo de 2012. Unos meses que, en principio, van a ser aprovechados por algunos para ajustar no tan solo el discurso de su partido, sino las bases del mismo. El PSC tiene la oportunidad, como está haciendo la socialdemocracia en toda Europa, de dedicar esfuerzos para la construcción de un nuevo relato que sirva para liderar la sociedad. Las campañas electorales, al fin y al cabo, sirven para ilustrar todo el trabajo que viene detrás. Y, a algunos, les falta trabajar esto último.
[artículo publicado en La Voz de BCN].