Continua el Congreso del PSC. El president, con un catalán estándar (como el que hablan la mayoría de ciudadanos de Cataluña), aunque con una oratoria poco idónea para después de comer, ha iniciado su intervención pese a que muchos delegados no han entrado todavía en la sala en la que se celebra el cónclave. Es el caso del conseller Ernest Maragall, que lo ha hecho una vez iniciado el discurso. Por otra parte, Carme Chacón y Celestino Corbacho han venido esta tarde al Congreso (por la mañana Chacón ha confirmado el nombramiento de los nuevos dirigentes del Ejército).
Montilla ha criticado el conservadurismo de los gobiernos de CIU y su política de pactos con el PP, que es lo que ha marcado, a su juicio, el pasado de ese partido. También ha criticado fuertemente la deslealtad de los nacionalistas catalanes y ha felicitado al ex president Maragall por el ejemplo que dio. Del mismo modo, se ha referido al fariseismo de aquellos que criticaron al ex president hasta sus últimos días como arma contra los socialistas y que ahora lo defienden, con el mismo objetivo anterior (pasó con Adolfo Suárez y también con Felipe González). Asimismo, ha dicho que cree que dentro del PSOE, el PSC podrá defender mucho mejor que en solitario el federalismo, y otras iniciativas propias de la izquierda, y ha defendido también la necesidad de cumplir el Estatut de Cataluña y la autonomía de su partido.
Mientras, los organizadores han dado de comer y merendar a los periodistas (algo que no ha hecho ningún partido catalán hasta el momento), lo cual, sumado al espectacular despliegue de marketing que se ha hecho en este Congreso (iluminación, escenarios, sonido…) lo ha hecho más llevadero. Además, habría que añadir lo interesante que es que hable en la tribuna gente de otros partidos. Mañana sobre las 18h hay prevista una rueda de prensa para los medios y el resto del día se celebrarán comisiones a puerta cerrada.
Desde la tribuna del Congreso del PSC se ha apostado a lo largo de la mañana por una España federal (el 70% de catalanes apuesta por el federalismo, dicen), un Estado laico, en convivencia, en el que se pueda integrar a los inmigrantes, en el que se cumpla una ley orgánica como es el Estatut, en el que se cambie el sistema de financiación autonómico y en el que los inmigrantes legales puedan votar. Todo esto coincide con la publicación de una entrevista en EL PERIÓDICO en la que Montilla dice que la propuesta de financiación de Solbes no le gusta.
Había varios delegados inmigrantes extranjeros y de color que representaban cómo es realmente la sociedad catalana. Unos hablaban castellano, otros catalán. El PSC, en su Congreso, ha sabido expresar perfectamente la realidad de Cataluña. Hasta tal punto es así que en la tribuna han hablado líderes de otros partidos y fuerzas sociales como CCOO, el secretario general de la UGT, que ha hablado de la crisis económica y de lo que ellos consideral el ejemplar modelo de convencia lingüístico, la presidenta de Ciutadans Pel Canvi, que ha apostado abiertamente por la España federal, líderes de ICV- EUA, los cuales han defendido l’Entesa, o el secretario general de ERC, Joan Ridao,que ha dicho que el Govern “tiene todo el sentido y lo sigue teniendo” o que “cuando vamos juntos, avanzamos” y ha criticado la Cataluña que construyó Convergència, a lo que ha añadido que “no lo estamos haciendo todo mal” y que “hay motivos para ser optimistas, sin ser exagerados”. Sin duda, hay que reconocer que dejar hablar en un Congreso a miembros de otros partidos no es muy habitual.
También ha hablado José Blanco, vicesecretario General del PSOE (del cual nos han dado su discurso mecanografiado), que ha defendido que una de nuestras mayores riquezas “son las lenguas” y ha hablado en castellano, catalán y gallego (no ha sido muy difícil entenderlo). Asimismo, ha defendido el Estado de las autonomías, y la Constitución (lo cual entiendo que entra en contradicción con el proyecto federalista del PSC), así como el cumplimiento íntegro del Estatut de Cataluña (frase fuertemente aplaudida y contestada con un “eso esperamos”, de la diputada Manuel de Madre).
Todos estos invitados, se han dirigido a unos delegados que han aplaudido (a diferencia de lo que hicieron en el Congreso de ERC) a todos los representantes de los otros partidos que han acudido al Congreso, como Jordi Cornet (PPC) o Xavier Trias (CIU). “De noche soñamos, por la mañana trabajamos”, ha llegado a decir algún socialista. Es evidente que sueñan y que tienen proyectos complejos que mejorarían el bienestar del conjunto de ciudadanos, pero… ¿hasta cuándo tendremos que esperar? A las 16h se retoma la sesión.
PS: Ernest Maragall, conseller y hermano del ex president Pasqual Maragall, se ha ido del plenario durante la intervención de José Blanco; Antoni Castells, conseller de Economia, ha llegado tarde; durante toda la mañana ha quedado vacía más de una silla de la Ejecutiva; Antonio Bolaño, el jefe de prensa de Montilla que presentó días atrás su dimisión, estaba en el Congreso como organizador y más de un dirigente del PSC le ha dicho, en forma de despedida, que le querían mucho; asimismo, a los periodistas, a diferencia de otros Congresos, nos han dado desayuno y comida y nos han regalado, como hiciera de manera similar CIU, una bolsa (que en la tienda del PSC cuesta 20€) con toda la documentación del Congreso y una memoria de todas las enmiendas presentadas. ¡Con tanto regalo, cualquiera los critica!
…aunque alguno en el PSOE diga que sí. Los políticos catalanes, esta especie rara de gente que habla en lengua vernácula, hoy nos dan algunos titulares. Mientras la nueva presidenta del PPC, Alicia Sánchez Camacho, dice en LA VANGUARDIA, tal y como declaró Nebrera antes del Congreso regional del partido, que no firmará el manifiesto por la lengua común (¿habrá tenido efecto la reunión entre candidatas del lunes?), el president Montilla declara que le han “creado a Zapatero algunos problemas” y que “algunos más” le van a seguir creando. Montilla, que defendió a sus socios de Govern (después de que alguno de su Consellers insinuara la necesidad de llegar a acuerdos estables con CIU), se está sabiendo hacer con el electorado. Está haciendo una defensa institucional de los intereses de los ciudadanos de Cataluña que, probablemente, se vea recompensada. Las propuestas de convivencia están teniendo más adeptos que las de confrontación.
Mañana empieza el Congreso del PSC en el mismo sitio en el que la semana pasada se celebró el de Convergència (del que me gustaría hacer algún comentario). En cualquier caso, lo cierto es que en Convergencia hicieron alguna apuesta muy interesante sobre la regeneración democrática. Ahora bien, habría que pedir por favor que definieran cual es en realidad su modelo de Estado (para saber si hay que votarlos o no). Eso de la equidistancia…
PS: Imagino que no hace falta que opine nada de Martinsa Fadesa, de los despidos de Spanair, de que Cortefiel tenga endeudado el 50% de su capital o de que Solbes hable de la complejidad de esta crisis. Por aquí os informarán mejor.
El viernes estuve en Barcelona comiendo con gente del PPC, hice la sobremesa en el Congreso de Convergència y al final de la tarde estuve en la presentación de “Extranjeros en su país, presentado por Alejo Vidal Quadras y escrito por el diputado de Ciutadans Antonio Robles. Llegué tardísimo a Vilanova y no pude cenar con unos amigos. Sin embargo, pude estar luego con alguno de ellos. Hablé de política todo el santo día, lo cual cansa mucho (un punto a favor de los políticos), pero te enriquece (sobre todo si intentas debatir un poco).
Cuento todo esto, como podría explicar que yo llegué a Cataluña con 6 años y que a los 3 meses aprendí catalán y empecé a ver los dibujos animados de TV3, que en el colegio y el Instituto los profesores y alumnos hemos hablado castellano y catalán a diario, que a la hora del patio jamás se me ha perseguido ni a mi ni a nadie para controlar la lengua en la que hablábamos, que hablo bien el catalán, que he hecho los deberes y los exámenes en la lengua oficial que he querido, y que nunca he tenido ningún problema social por culpa de la lengua o del origen… Aunque no siempre ha sido así, a día de hoy en Cataluña la realidad es que hay una plena harmonía social, al margen de cuestiones nacionales (de entelequias), lingüísticas o culturales. Para muestra un botón.
Al final de la noche compartimos mesa en un chiringuito una chica que nació y vive en Granada, su novio (un chico que nació en Zamora y vive en Vilanova i la Geltrú, en Barcelona), otro que nació en Suiza y vive en Sitges (BCN), otro que nació y vive en el Penedés (BCN) y yo. Todos, que tenemos una media de 18 años, nos entendimos, y eso que no todos se conocían. Hablamos de la lengua, en las dos lenguas, de inmigración, de Sanidad, de nacionalismos y hasta del sionismo… Todos nos entendimos. Y el entrepà, sí, es un bocadillo. ¿Gelat? Un helado… Y no se multa a nadie por rotular en castellano y todos los niños saben hablar castellano y catalán cuando acaban la ESO. De haber problema es político y habrá que acabar con él…
Decía Ibarra, muy acertadamente, que el día en el que un catalán no sepa hablar en castellano firmaría manifiestos en defensa de la lengua. A día de hoy no hay alumno catalán que no sepa castellano. Y sino, se pueden comprobar los resultados de los exámenes de Selectividad. El mismo Albert Boadella me hablaba en una entrevista de lo que él decía que era la esquizofrenia catalana, que consistía, ni más ni menos, en ser capaces de mantener una conversación mientras uno hablaba catalán y el otro contestaba en castellano o cambiar de lengua sin siquiera pensarlo.
En Cataluña sólo tuve algún desliz, cuando, como demócrata que creo ser, defendí la legitimidad política de Ciutadans o cuando mi compañero José Luis Algar hablaba siempre en castellano en una radio municipal y le compararon con Losantos, ¡con lo rojo que es él!. Entonces, alguno me criticó más de la cuenta. Pero en fin, ahora otros prefieren llamarme españolista o catalanista y otros sociata . Será normal que te etiquen.
La frase es de Ernest Maragall, Conseller d’Educació y hermano del ex president de la Generalitat Pasqual Maragall. Lo ha dicho hoy en la entrega de los III Premios Ernest Lluch de Ciencias Políticas, donde han galardono a “439 días. De cómo Zapatero buscó la paz”. Quizá, quería decir que el president del Govern al que pertenece, y que sustituyó a su hermano, no ofrece ese liderazgo. Ahora bien, también habría que preguntarse si Pasqual Maragall lo ofrecía o no.
Mientras tanto, en el PP siguen buscando un nuevo liderazgo en la línea de lo que comentaba el otro día. El entorno de Alberto Fernández apostaba por una alianza entre él y Montserrat Nebrera de cara al Congreso regional del PP de la semana que viene, y parece que así va a ser. En cualquier caso, a diferencia del Congreso de Valencia del PP, aquí todavía hay mucho por ver.
PS: Quizá tiro por las Ciencias Políticas, ¿o no, Carol?
El Estado es hipócrita cuando dice que la sanidad pública es de calidad (que lo es), mientras sus trabajadores tienen una mutua privada. También es hipócrita el político progre que dice que la inmigración solo aporta ventajas y vive en el Barrio de Salamanca o en Sarrià.
El que dice que es comunista y viste de Armani también es hipócrita, como también lo es el que dice ser socialdemócrata, es el máximo responsable de un Gobierno autonómico, defiende el sistema educativo que dirige y lleva a sus hijos a un colegio privado. También es hipócrita decir que eres de izquierdas y tener una visión liberal de la educación.
Sin embargo, no es hipócrita ser presidente de un Gobierno, ser socialdemócrata y llevar a tus hijas a un colegio público. Tampoco es hipócrita ser ministra de un Gobierno, ser socialdemócrata, y que tu hija nazca en un hospital también público. Ser de izquierdas no es fácil. Ser hipócrita, sí.
Se llamará José y habrá nacido en Andalucia, pero el president de la Generalitat es sin duda un excelente defensor de Cataluña (por mucho que le pese a la mujer del ex president Pujol).
El Congreso de los Diputados aprobó un Estatut que fijaba como fecha límite el 9 de agosto para tener pactado un nuevo sistema de financiación para Cataluña. Montilla advertía en EL PAÍS, contra la tesis defendida por el ex presidente Felipe González que decía que como venía crisis había que retrasarlo, que además de incumplir la Ley, el argumento no se sostiene porque la descentralización favorece a mejorar la situación económica.
En cualquier caso, quiero destacar algún aspecto de este artículo, publicado después de mucho hablar con sus compañeros de la dirección del PSOE. Montilla critica al PP, pero también llama la atención a sus compañeros de partido. El president se refiere a que cualquier cosa vinculada a Cataluña resulta incomprensible para muchos ciudadanos del resto de España:
Incomprensiones alimentadas de manera miserable por aquellos que siguen pensando que el anticatalanismo es rentable políticamente, ante la pasividad de quienes creen que el coste de hacer frente a la demagogia es demasiado alto.
En el artículo, que recomiendo leer, Montilla plantea muchas preguntas que alguien (Zapatero, por ejemplo) debería responder.
“¿Qué sentido tiene defender el superávit del Estado si éste se produce a expensas del déficit de las administraciones autonómicas y locales?”
“¿Qué sentido tiene situar un porcentaje mínimo de gasto público reservado al Estado sin atender las necesidades de gasto de las Comunidades Autónomas en función de las competencias que tienen asignadas?”
“¿Quién teme cumplir una ley orgánica española como el Estatut?”
“¿Quién teme resolver los problemas de financiación de Catalunya y, a través de ella, abordar un nuevo marco de financiación más justo y equilibrado?”.
“¿No es la justicia social nuestra divisa?”
“¿Desde cuándo la justicia es un obstáculo para la cohesión territorial?”
Siento que el president hable de razones históricas, que para eso ya están los nacionalistas, pero la defensa que hace de Cataluña es molesta no tan solo para conservadores varios, sino para los propios nacionalistas catalanes. Como diría un andaluz: ¡Ole, ole y ole!
El PSC tiene previsto organizar un Congreso para reforzar sus posturas más federalistas en julio, con el objetivo, entiendo, de que el PSOE empiece a hablar de la España federal. Con ello, recuerdo lo que me contó un parlamentario socialista hablando de lo ineficaz que supondría que el PSC tuviera grupo parlamentario propio y me puso como ejemplo la negociación del Estatut.
En el seno del PSOE había gente en contra de su aprobación y sin la presencia en las reuniones de diputados del PSC, que se esforzaron en explicar la necesidad de un nuevo Estatut, no se hubiera aprobado. Sin embargo, en el Senado la cosa fue diferente.
Los socialistas catalanes tienen grupo propio dentro de l’Entesa Catalana de Progrés, por lo que los senadores socialistas (del resto de España) durante la negociación del Estatut no tuvieron la visión catalana, federalista, que aporta la gente del PSC. ¿Qué pasó? Que hubo gente dentro del grupo del senado del PSOE que jamás tuvo la oportunidad de entender, a diferencia de los del Congreso (donde están todos juntos), la necesidad de ese Estatut.
Por ello, creo entender, que los que reclaman un grupo propio del PSC en el Congreso no saben exactamente lo que dicen. Chacón tiene razón cuando insiste en la necesidad de estar integrados con el PSOE en el Congreso, pues es mejor influir (y las discusiones internas no son pequeñas) que gritar mucho y no ver resultados.
Así lo cree Lourdes Muñoz Santamaría, diputada del PSC-PSOE y secretaria de las Políticas de la mujer de los socialistas catalanes. En una breve entrevista que he hecho para RADIOCABLE, Muñoz Santamaría habla de, entre otros temas, las apuestas por la igualdad del Gobierno de Zapatero y de la ley del aborto.
Para Lourdes “el programa era claro” y “si no hay necesidad de modificarla” no se hará. ¿Pero existe esa necesidad? “La gente podía abortar dentro de los supuestos de la ley con normalidad”. Sin embargo, “las navarras no pueden abortar en cualquier supuesto dentro de la ley”.
Si hay una ofensiva de los grupos ultraconservadores para acosar a las mujeres y la normalidad con la que se ha producido este debate en la sociedad española no es así, y por tanto no hay una aplicación normal de una persona que quiere interrumpir su embarazo y se la acosa, habrá que cambiar la ley. A lo mejor todo era un momento de campaña. Si es necesario o no lo veremos en seguida. Si era un momento de campaña elecortal de sectores conservadores, o no.
Es necesario que la izquierda española desarrolle un discurso en esta materia que permita aprovechar todo lo bueno de los inmigrantes y, a la vez, evitar desajustes. Corbacho no tiene complejos en este sentido y seguro que será un buen ministro.
Precisamente hace unas semanas fui a un desayuno informativo en el que dijo que es necesario desarrollar fuertes controles migratorios e hizo especial hincapié en los aeropuertos, que es el lugar donde entran más inmigrantes. Asimismo, habló de la educación y las aulas como elemento integrador, y dijo también que sin la inmigración la sociedad se resentiría. A todo ello añadió: Inmigración toda, pero con contrato de trabajo. En Hospitalet, ciudad de la que ha sido alcalde 14 años, conviven personas de múltiples nacionalidades.
Por otra parte, Carme Chacón será la primera mujer ministra de Defensa. Es tan significativo como lo fue en su día que Narcís Serra, un catalán de izquierdas que no había hecho ni la mili (porque tenía mil dioptrías en cada ojo), ocupara esa misma cartera ministerial. Sin embargo, el PSC no ha conseguido que Magdalena Álvarez (que no pasará a la historia por ser la mejor ministra de Fomento de España) salga del Gobierno, ni tener más Ministerios, pero se ha hecho con unas carteras muy significativas y económicamente fuertes.
Seguramente hubiera sido muy interesante que alguien del PSC estuviera en Administraciones Públicas, y desarrollar un discurso federalista, pero dicen que las relaciones entre el PSC y el PSOE no pasan por su mejor momento. Eso sí, al margen del peso de los socialistas catalanes, yo daría 100 días de confianza al nuevo Gobierno y a sus nuevos ministros y Ministerios.