Me gusta Tomás

Después de tantas semanas sin escribir, porque para escribir hay que leer, descansar y hablar con los que están detrás de todo, vuelvo de nuevo… Y quiero hacerlo con una brevísima nota para comentar el proceso de elección del candidato de los socialistas madrileños para presidir la Comunidad. ¡Muy breve!

Me gustan las personas que en los partidos se enfrentan a sus estructuras. Y lo digo teniendo en cuenta que con Zapatero, a quien se ha enfrentado, me une tanto y tan poco como es un libro que escribí hace ya dos años y donde le felicitaba por su política antiterrorista. Lo digo teniendo en cuenta que no conozco a Tomás Gómez, más allá de haberlo entrevistado; o que a Trinidad Jiménez solo la conozco por haber sido alumno suyo en la Universidad Rey Juan Carlos… Y lo digo también teniendo en cuenta que no vivo en Madrid y que no conozco a los actores principales de esta historia. Es pura intuición. Me gusta Tomás Gómez

Y me gusta porque se ha enfrentado a quien quería imponer a su candidata; a alguien que, en principio, quería evitar algo tan constitucional como es el funcionamiento democrático de los partidos; lo digo porque algo debe tener un hombre al que en su pueblo -no precisamente pequeño- lo vote el 75%; lo digo por lo respetuoso que está siendo, en cualquier caso, con la otra candidata y su satélite; lo digo porque tiene un discurso que inspira confianza y que no cumple con los estereotipos de determinados sectores de la izquierda; lo digo porque está donde está porque lo votó la mayoría, también tras otro proceso de primarias y porque puede ser un ejemplo práctico de lo que es la meritocracia dentro de los partidos… Y lo digo también porque si no hubiera sido por él, en el PSM, quizá, no hubiera habido democracia. ¡Suerte!

De Madrid al cielo

Acabo de ver con perplejidad un anuncio en televisión de la Obra Social de Caja Madrid en el que se vananglorian de que uno de sus proyectos consiste en, por una parte, la financiación de centros de maternidad (lo cual tiene un componente social y solidario ejemplar) y, por otra, que todos los niños que nacen en esos centros tienen como segundo nombre “Madrid”. La primera parte de la iniciativa es un ejemplo a seguir, pero no sé qué componente social tiene que haya un niño que se llame Pedro Madrid, Juan Madrid, Raimundo Madrid o Esperanza Madrid. O es una broma sin gracia (una metáfora apologeta), o no todo el nacionalismo es catalán.

La fuerza interior de la política exterior. ¿Hasta dónde es posible el consenso?

Así se llamaba el curso de política exterior al que fui esta semana. Dije que os daría la lata con su contenido, pero no he tenido a penas tiempo para coger el ordenador. Ayer cogí un AVE a Barcelona y ya estoy en casa. Debo felicitar a la Fundación de los Cursos de Verano de la Universidad Rey Juan Carlos por nuestro curso y por otros que se han celebrado a lo largo del último mes, así como a Jordi Xuclà y Núria Llorach (con la que volví a Barcelona), por la muy buena gestión del curso.

Van a publicar un libro con las ponencias que se han ido haciendo a lo largo de la semana, por lo que voy a obviar su contenido. No obstante, quiero agradecer las intervenciones, de las que he tomado buenas notas, de Francisco Martínez Vazquez (Letrado de las Cortes Generales y Director de Relaciones Internacionales del Congreso de los Diputados), Carles Gasòliba (Presidente del Comité Español y de la Comisión Mediterránea de la Liga Europea de Cooperación Económica), Andrés Ortega (ex editor de EL PAÍS y asesor de Moncloa), Iñaki Anasagasti (senador), Carles Llorens (secretario de política internacional de Convergència), Jordi Xuclà (diputado de CIU y director del curso), Alejandro Muñoz (diputado del PP), Miguel Ángel Moratinos (Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación), Begoña Lasagabaster (ex – diputada por EA en el Congreso) y Fátima Aburto (miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores y diputada del PSOE), entre otros.

Hacía casi medio año que no iba a Madrid, pero el viaje me ha servido una vez más para valorar las diferencias ideológicas importantes que hay entre personas y la necesidad de encontrar unos objetivos fundamentales para consensuar acuerdos, tanto en política internacional (que es de lo que se ha hablado en el curso), como en muchos aspectos de la política nacional. Hablar con vascos, madrileños, catalanes, gallegos y andaluces de PP, PSOE, CIU y PNV, socialdemócratas, liberales, democristianos, y demás, bajo un mismo techo, te hace reflexionar. Y eso debo hacer. La próxima visita a Madrid la haré el 23 de septiembre.

Esperanza sigue aquí

Por si alguien lo dudaba, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, sigue aquí. Ha echado de un plumazo de su gobierno Regional a algunos consejeros próximos a Mariano Rajoy. Lo cual, no es más, que devolver la pelota. Si tú echaste a mi número 2, yo echo a los que te apoyan abiertamente. Ella, haciendo uso del progresí del que hablaba su Consejero de Sanidad, dice que es una restructuración gubernamental fruto de la crisis económica.

PS: En el PP catalán puede pasar de todo. Ahora apuntan a que la dirección nacional quiere imponer como presidenta a Alicia Sánchez Camacho, autora de la ponencia política del Congreso. Estoy tan desubicado que no he llamado a nadie para confirmarlo. Lo único que he hecho hoy es acreditarme para el Congreso del partido en Cataluña previsto para la primera semana julio.

Wi-fi gratuita en los autobuses de Madrid

Es una buena noticia, sin duda. A medio plazo debería ocurrir la mismo en los trenes de Cercanías y AVE.

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