Sin argumentos en contra
El sistema económico, la Unión Europea o el Estado español son, al fin y al cabo, instrumentos. Instrumentos mediante los cuales se alcanza un objetivo. No soy socialdemócrata o socioliberal por una cuestión de fe, no soy europeísta porque Van Rompuy (¿quién?) se me haya revelado, ni me interesa el Estado español porque me hierva la sangre. De hecho, cada día soy más escéptico con Europa si lo único que destila es tecno y plutocracia; cada día soy menos socialdemócrata si la socialdemocracia es incapaz de plantear alternativas; y desde luego, eso del Estado español hace tiempo que no me parece funcional al no estar al servicio de los ciudadanos.
Jordi Pujol dijo, con razón, que se le habían acabado los argumentos para oponerse a los independentistas. Lo mismo me pasa, por ejemplo, con la UE, que poco tiene que ver en su ejercicio con aquello de la Europa democrática y de los pueblos, o con la defensa de las instituciones y los representantes públicos. Al fin y al cabo, la falta de empatía que circula en lugares que en principio son las herramientas de transformación social de los que no tenemos dinero, de los sin poder, les condena.
Me quedo sin argumentos para defender a las instituciones, cuando los gobiernos en España indultan a unas 500 personas al año y dormir en la calle está sancionado. Me quedo sin argumentos cuando oigo a Núria de Gispert inaugurar la legislatura y no menciona ni una sola vez la crisis económica mientras hay gente que se ve obligada a ir a un comedor social. Me quedo sin argumentos cuando alguien no paga su hipoteca y al poco la echan de su casa, pero si otro cobra comisiones el proceso se alarga… Y se olvida. No tendremos muchas más oportunidades. Si debatiendo, denunciando, reflexionando, los hay que no asumen su noble función representativa, ¿qué nos queda?
Jordi Pujol: “Los jóvenes debeis asumir responsabilidades”
Jordi Pujol ha estado hoy en la Universitat Pompeu Fabra en un acto organizo por dos buenos amigos (como insistía uno de ellos en la presentación, Pujol no es independentista; ellos sí). El ex presidente se ha referido a la situación actual de Cataluña y se ha preguntado qué es lo que pueden hacer las nuevas generaciones por ella:
Cataluña está en un momento crítico y puede ir bien o mal. El Estatuto, las relaciones con el conjunto de España… ¿Tendremos más o menos autonomía? ¿Más o menos dinero? ¿Más o menos prestigio? ¿Más autoestima? ¿Más estima del exterior?
En 1939 se acaba la Guerra… Hay una situación desastrosa y un país herido y oprimido, economicamente en una situación dificil… El objetivo era sobrevivir y reconstruir el país. Y lo hizo, aunque con limitaciones… Fue una generación castigada. ¡El PIB de 1935 no se recuperó hasta 1953!
Más tarde, en 1960, le toca jugar a mi generación. Nuestros padres salvaron lo esencial… Ahora debemos hacer más. Aspirábamos a una democracia como las europeas con Estado de bienestar. Desde el punto de vista catalán queríamos salvar el país: reconstruir Cataluña. Es la generación que hace la transicion politica… ¡Y la hacemos bien! Se instaura una democracia que en su formulación nunca habíamos tenido. Conseguimos más autonomía que nunca. Somos una generación que no quiere reprochar cosas de la Guerra Civil… Ni yo, ni Carrillo… Eso es lo que hicimos.
Vosotros, ¿qué vais a hacer por vuestro país? “La imagen que dábamos hace 15 años, ahora no la damos. Hay que recuperar la ilusión”, comentaba. ¿Cómo? El catalanismo, probablemente, no deba refundarse como quiere Mas; debe practicarse, como insistía el histórico de CIU Miquel Roca. El independentismo, insiste Pujol, no es la solución.

Foto (móvil): Guillem Carol y Jordi Pujol.
como Navarra) y que en el resto de cuestiones (política económica o social) las diferencias son lo suficientemente importantes como para no poder avanzar en otras materias muy importantes para Cataluña.