En los comentarios me preguntaba algún lector si publicaré el trabajo. En menos de un mes algo habrá.
De momento os dejo con un fragmento de una entrevista que le hago en el trabajo a Iñaki Gabilondo.
Aznar en 1998 anuncia que ha autorizado contactos con ETA y os llama a algunos periodistas, ¿qué os dice?
Fue un poquito después de ese anuncio. Aznar nos invitó a comer a La Moncloa a los que estábamos haciendo los programas de radio de las mañanas: Luis del Olmo, Luis Herrero, Julio César Iglesias y yo. Y también Josep Piqué, que era el portavoz de La Moncloa. Nos dijo que empezaba ese proceso.
¿Y qué os pidió?
Nos pidió que colaboráramos a respetar el proceso. Y le dijimos, ¿y cómo va a ser esto, qué tipo de información vamos a tener? Y nos dijo: yo soy el presidente del Gobierno y eso forma parte de nuestras atribuciones, soy el único que dice lo que se hace, lo que se está haciendo.
¿Y justo cuando acabó esa frase qué es lo que se dijo?
Le dije, ¿lo que digas tú? Sí, dijo. ¿Ni si quiera lo que diga él [Piqué]? Ni siquiera lo que diga él, solo yo, contestó. Consideramos que en el capítulo de las atribuciones del presidente del Gobierno estaba aquello y se supone que los españoles no dudan del patriotismo de un presidente del Gobierno. El sabrá en qué sentido debe hacer el proceso y verá de qué tiene que informar, porque goza de la confianza del pueblo español en un proceso que es una aproximación delicada, discreta e incluso secreta. En ese momento cambiamos de conversación. Esto tiene importancia a la vista de lo que ha ocurrido luego.
Por eso lo he preguntado.
Eso nos lo podría haber dicho Felipe González o Adolfo Suárez, que también vivieron esos procesos sin que nadie les hiciera ni una sola pregunta, ni ningún periodista, ni la oposición, dando por supuesto que él ya sabría lo que estaba haciendo. En aquél momento no me llamó la atención, aunque me sorprendió la radicalidad con la que lo hizo. Incluso aquella manifestación ante Piqué, que estaba delante, podría parecer hasta descortés. Pero Piqué no dijo ni pío. Aquello nos pareció normal, lo que me llamó la atención fue lo que pasó luego. Por eso me convertí en un activo guerrillero de esta historia porque me parece un monumento a la hipocresía.
Se ha entorpecido desde fuera el último proceso de paz un poco, ¿no?
Desde un primer momento se inició un combate contra el Gobierno porque todo empezó de una forma un tanto dislocada tras el 11M. La actuación de la oposición respecto al Gobierno en la política antiterrorista no puedo sino denunciarla, porque me parece inaceptable.
¿Por qué?
Se justifican diciendo que actuaban así como consecuencia de lo que estaba haciendo al Gobierno y no. Nosotros no supimos nunca lo que estuvo haciendo ningún Gobierno antes. Han introducido una especie de tesis que ya forma parte de la verdad oficial y yo no la acepto. Dicen que el señor Zapatero ha negociado con ETA y que ellos solo fueron a una reunión para ver si se rendían. Entonces la gente se queda tan tranquila. Pero eso no fue así. Si hubiera ha habido una reunión para ver si se rendían y hubieran comprobado que no se rendían, nos hubieran dicho que se habían acabado las reuniones con ETA y, sin embargo, tras esa reunión y hasta 9 meses después no se acabó la tregua y se acabó porque ETA lo rompió, no porque el Gobierno lo rompiera. Nosotros no sabemos qué pasó allí, pero a nadie se nos ha ocurrido preguntarlo. Es una falsa versión de la realidad. Aunque no hubiera habido nada de particular, me parece un poco fuerte que se someta a revisión cada milímetro cada actuación del Gobierno para dedicarse a hacer ese tipo de comparaciones. Me parece una deslealtad. Algunos se enfadan con nosotros y alguno me dice alguna barbaridad, pero no puedo evitarlo.
¿Ha dado resultados la Ley de Partidos?
A mi no me gusta la Ley de Partidos.
¿Por qué?
Porque la Ley de Partidos no tiene, en principio, una virtualidad superior a la que tiene la acción penal. Si se prohíbe, por ejemplo, la acción de los partidos políticos por iniciativa judicial yo no tengo nada a lo que oponerme, porque no sé tanto derecho como para discutirlo. Pero que estableciendo leyes en paralelo se corre el riesgo de que sean interpretadas en clave de persecución política y siempre constituye acciones complementarias que a mi no me gustan. La prueba es que las dificultades que va a tener la izquierda abertzale para presentar partidos políticos se van a llevaar adelante sin ni si quiera activar esa Ley. A mi no me gusta, pero también entiendo que dada la cantidad de estragos que ha producido el terrorismo… El terrorismo envenena al resto de la sociedad y hace destrozos de todo tipo, incluyendo la propia armazón del Estado de derecho que se ve obligado a hacer alguna pequeña finta para poderlo combatir. A mi no me gusta.
¿Crees que se equivoca Zapatero al decir que no volverá a negociar con ETA esta legislatura?
No, no lo creo. Porque lo que está claro es que nadie va a negociar con ETA hasta que no notifique que se acabó definitivamente, porque no va a haber nadie que se lo crea. Yo he apoyado al Gobierno y ya no le apoyaré como se le ocurra hacer un movimiento que no se produzca inmediatamente después de una indiscutible retirada de ETA. Me sorprende que Zapatero haya aceptado con tanta naturalidad que mintió porque dijo que no habló después de los atentados de la T4, en eso se ha equivocado. Hasta ahora todas las conversaciones que se tenía con ETA se habían producido a través de un grupo del Gobierno que hablaba con los etarras y hacían sus vías de comunicación. En esta ocasión el Gobierno se puso en manos de una organización internacional de gran prestigio.
El Centre Henry Dunant.
Sí, que está vinculado al Gobierno suizo y que tiene el apoyo económico del mundo entero. Lo hizo para poder dirigir las maniobras desde el punto de vista técnico. Ese mismo grupo cuando se produce el atentado recomienda que se tenga algún tipo de vía abierta por las experiencias que ellos tienen. Si esa organización dice que no cierres la puerta, pues lo haces. Me sorprende que no lo haya explicado. Lo que estamos es siguiendo instrucciones de esta organización.
¿Y por qué no lo explica?
Tengo la impresión que está tan ofendido y sorprendido de que lo hayan dejado solo y hayan dudado de su españolidad, le hayan llamado traidor y demás, que no está defendiéndose como yo creo que lo podría hacer. Está más decepcionado y cabreado que otra cosa.