“Catalunya no tiene que pagar la fiesta de los demás”

La frase es de Dolors Montserrat, candidata del PP a las elecciones del 20N. El martes de la semana pasada moderé un debate organizado por de Deba-t.org en la Universitat Pompeu Fabra con los candidatos de los partidos catalanes a las próximas elecciones generales. ¡Os paso un video-resumen!;)

El futuro no está escrito

Dicen que el día 28, CIU ganará (una vez más) las elecciones, que el PSC tendrá el peor resultado de su historia (las frustraciones generadas entre quienes confiamos en ellos tendrán consecuencias -no hay mejor momento para reinventarse que en momentos de crisis, ¡suerte!-), que el partido de Joan Laporta, probablemente, consiga entrar en el Parlament (un Grupo Mixto formado por Ciutadans y ellos puede ser tan divertido como generador de crispación) y poco más. El PP y ERC se juegan el tercer puesto (los primeros, en cualquier caso, en caso de conseguirlo lo harán a costa de asegurarse, una vez más, que el 84% de los catalanes digan que nunca les votarían) y el resto de partidos extraparlamentarios no tienen posibilidades de tener un escaño.

Retroalimentación.

No es extraño. El sistema se alimenta a sí mismo… Las instituciones reparten desorbitadas subvenciones a los partidos parlamentarios para sus campañas (solo juegan en igualdad de oportunidades, entonces, aquellas formaciones que se presentaron hace 30 años), financian mediante suscripciones y subvenciones a algunos medios de comunicación que tienen la sugerencia (confirmado por el subdirector de un periódico de ámbito nacional) de no hacer caso a las noticias que generen aquellos partidos que puedan arañar algo de la estructura actual (más allá del pacto de no hablar en los informativos de los medios públicos catalanes de las formaciones extraparlamentarias, ni aunque generen noticia), en las encuestas de muchos medios ni si quiera se pregunta por la intención de votar a algún que otro partido, algunas formaciones pagan a determinados periodistas (también confirmado hace unos días por un alto cargo del Govern de la Generalitat) para orientar su opinión, y… En fin, que todo es previsible. Porque todo está bajo control.

¿Y si la mitad de la población votara en blanco?

Pues sí, probablemente todo es (pero no debería ser) así, al menos parcialmente. En cualquier caso, y es una cuestión ligada a la física, el futuro no está escrito… Y solo desde la convicción de que las cosas son como son por acción u omisión propia, todo puede cambiarse (si es que no nos gusta). Así lo creen en Iniciativa, que insisten a través de Twitter que “el futuro no está escrito”. O algunas formaciones extraparlamentarias, como es el caso de Alternativa de Govern, coordinada por Montserrat Nebrera (con quien no escondo tener un vínculo personal que me anima a ayudarla, sin tener ninguna vinculación con su partido, en aquello que me pida -que tampoco es mucho-) y que insisten, día tras día, en la necesidad de concienciar a las personas de que la soberanía es popular y que de ellas depende lo que pueda pasar (¡hay a quien le interesa eso de la desafección política!). ¿Habéis leído alguna vez el Ensayo sobre la lucidez de Saramago? De la noche a la mañana, sin que las encuestas advirtieran sobre ello, la población de la capital de un país vota mayoritariamente en blanco. La gente está cansada…  ¿Qué pasaría si toda la previsible abstención (48%) se tradujera en votos en blanco?

El cambio pasa por CIU

Probablemente, el cambio pase por CIU (en los próximos días ya haré algún comentario), pero también hay otros actores que  pueden ayudar a consolidar, al menos en esta pequeña parte del mundo (que espero que algún día sea políticamente independiente), un sistema del que no avergonzarse y, sobre todo, que pondere dos máximas que no son siempre referencia de muchos: libertad y justicia social. Lo más extraño es que a ninguno de los citados en este artículo se les ocurre decir que estos dos valores no están asociados a su forma de ver el mundo y, sin embargo, en ocasiones sus dinámicas son enemigas de lo que predican.

Malherido

Febrero de 2008. Hacía pocas semanas que había entrevistado a un diputado de CIU, que decía que con el Estatut vigente alguien como él podía sentirse cómodo, y que al acabar la entrevista me preguntó si conocía a Guillem. No tenía el gusto… El susodicho vio referenciada en un periódico catalán una entrevista que yo mismo había hecho semanas antes a otro parlamentario y le parecí un personaje curioso. Gracias. Días después, a través del diputado convergent, nos conocimos… Intensa comida, en la que me hizo pensar y cuestionar muchas cosas, y donde él pronosticaba que yo acabaría siendo independentista. Por aquel entonces, yo hablaba de la España plural enmarcada dentro de un Estado federal, respetuosa con las naciones e identidades que forman parte del que todavía es nuestro país; quería estudiar periodismo y estaba a punto de publicar 439 días (cuyo contenido sigo defendiendo).

Julio de 2010. No ha pasado tanto tiempo. Poco más de dos años. Mucho, y cruciales, en alguien que solo tiene 20… El Tribunal Constitucional dicta una irresponsable sentencia sobre el Estatut sobre el que preguntaba en 2008, estudio Ciencias Políticas porque así me lo recomendaron Guillem y Jordi; y Guillem, el mismo chico al que no conocía y que empecé a admirar a los pocos segundos de saber cómo era y qué hacía, vive conmigo. Mi vida, desde luego ha cambiado. El panorama político, en lo que a las relaciones Catalunya-España se refiere, también.

Pero, insisto, no es la sentencia… Es lo que hay detrás de ella. Fuera de Catalunya nadie ha cuestionado su legitimidad, ni nadie ha pensado en las frustraciones creadas o la irresponsabidad de los miembros del TC al escribir esa novela (con forma de sentencia) que recuerda a las arengas de Queipo de Llano. Se ha demostrado que la España plural, en todo caso, solo existe en Catalunya y Zapatero ha dado por concluido el proceso de evolución autonómico. La voluntad de federarse básicamente está en Catalunya y lo de las federaciones, como los matrimonios, depende de más de uno…

No había diferencias en las aproximaciones que la prensa madrileña hacía estos días. ¡Incluso Público ha dicho que aquí no ha pasado nada! Pero sí ha pasado… Los que creían en la España, una, grande y libre, están contentos, los que creían en una Catalunya independiente tienen la excusa perfecta y los que dudaban del alcance del Estado de las autonomías se han quedado tranquilos. Los grandes perjudicados, a los que más nos han frustrado, a los que más nos han herido, los que más engañados nos hemos sentido, somos aquellos que creíamos, porque el marco teórico explica que es el modelo ideal de convivencia, en la España federal.

No hay voluntad. Unos recortan derechos y otros callan. Y el que calla, ya saben, otorga. Para cambiar nuestro marco legal, poco respetuoso con algunos preceptos democráticos, hace falta el apoyo del Partido Popular… Y por mucho que mi admirado Miquel Iceta siguiera esta mañana insistiendo en la necesidad de modificar la Constitución, hay media España que está en contra, y otra media que no está por la labor.

Agua para todos

Esta mañana he estado en un coloquio cuyo protagonista era Josep Lluis Carod-Rovira y he hecho una crónica que se puede leer en EL PLURAL.

Al margen de que su conferencia estuvo basada en reclamar competencias para la Generalitat, el debate que se produjo con los asistentes estuvo marcado por la política de la Generalitat respecto a cómo afrontar la sequía en Cataluña.

Es evidente que lo que se propone para hacer frente a la sequía en Barcelona es el trasvase, de carácter temporal, del río Segre, del mismo modo que es evidente que la solución definitiva no pasa por ahí. Así lo ha manifestado el propio Carod, que ha admitido que lo del Segre no es una “captación temporal de agua”, sino un trasvase, aunque sea de carácter temporal y “excepcional”. Además ha anunciado que el uso del agua de este río estará regularizado, en caso de ser necesario su consumo, por Ley. ¿Dónde está el problema?

Seguramente el Govern tenga responsabilidades porque a día de hoy la situación en Cataluña con el agua es crítica y las plantas desalinizadoras, que consumirán mucha menos energía que un trasvase de carácter permanente, no estarán listas hasta abril. Pero, ¿y mientras? Lo irresponsable sería no hacer nada, y no, como se insinua, entrar en una aparente contradicción de principios que tampoco es tal, porque el carácter del trasvase es temporal y hasta que entren en marcha las desalinizadoras.

Maria Teresa Fernández de la Vega no apoya el proyecto del Govern, pero… ¿qué propone que sea asequible? Que luego no se quejen de que hay muchos independentistas.

¿Nuevo PP?

Que Bono sea presidente del Congreso no es una de las mejores noticias que nos llegan en el inicio de esta legislatura. Tampoco lo es que el PP no haya querido ceder ningún puesto de la Mesa del Congreso a otros grupos parlamentarios o que se haya polarizado la representación de los grupos en la Cámara Baja. Sin embargo, lo que sí es una buena noticia es que Zaplana no será el portavoz del Grupo Popular en el Congreso.

Soraya Saénz de Santamaría, la nueva Portavoz del PP en el Congreso, es una mujer conservadora y combativa, pero muy correcta en las formas. Y es que más allá de las diferencias que tenga de fondo con el PP, el problema, y por lo que he criticado a este partido en los últimos años, sobre todo, ha sido por las formas. Decir que ETA ha tutelado el Estatuto de Cataluña, que Zapatero se ha rendido a los terroristas o todo lo que se ha insinuado sobre la autoría de los atentados del 11M me parece, además de desleal, indigno.

Ahora bien, ¿qué tipo de renovación se quiere hacer en el PP? Los cambios confirman que hasta ahora la sombra de Aznar estaba presente en Génova. Rajoy quiere tener su propio equipo y no el que se le impuso. Para ello acaba de nombrar a una nueva Portavoz y está preparando un equipo que someterá a referéndum en un Congreso en junio (donde sólo se presentará él). No obstante a muchos se les escapa que antes de las próximas Generales el PP tiene que celebrar otro Congreso después de las Elecciones de Galicia, Cataluña o el País Vasco. ¿Aguantará Rajoy? ¿El cambio de caras es un cambio de formas o un cambio de discurso? A partir de ahora, ¿se seguirá rompiendo España?

La COPE y EL MUNDO, que han instrumentalizado durante la última legislatura el discurso del PP (muy especialmente en Cataluña, consiguiendo acabar con Piqué y subiendo a la palestra a un hombre del entorno de Esperanza Aguirre), son ahora los peores enemigos del presidente del Partido Popular. Ni a Losantos, ni a Pedro J. les hace mucha gracia el nombramiento de la nueva Portavoz, y menos aún que Rajoy no se haya retirado. Piden cada día su cabeza. Esperanza Aguirre no dice nada. Mientras, espera su turno.

Sin embargo, lo que más me preocupa, al margen de los cambios internos de los partidos, son las políticas que se van a hacer entorno a Cataluña y el conjunto de políticas económicas y sociales. Los últimos cuatro años fueron unos años de legislación progresista y de izquierdas. Si Zapatero ha ganado es gracias al voto más progresista de IU o ERC. No obstante, todo indica que esta legislatura será más moderada, lo cual no es para nada reconfortante. Aún así, si se reforma el sistema judicial, se despliega el Estatut y se afronta la crisis económica, podremos estar satisfechos.

 

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