El diputado del PPC Rafa López, que avaló en su día la candidatura de Montse Nebrera, ha abierto un interesante debate educativo a raíz de la elaboración de la Llei Educativa de Catalunya, cuyo contenido está siendo discutido estas semanas en el Parlament. López, que fue introducido por el presidente del PP de Barcelona, Toni Bosch, presentó una ley alternativa a la elaborada por el Govern y está divulgando su contenido por diferentes ciudades de Catalunya. Mientras en Barcelona miles de estudiantes se manifiestan contra el Plan Bolonia, tema sobre el que me han invitado a hablar en la SER la próxima semana, el PPC ha abierto un debate paralelo sobre la calidad de la enseñanza en la primaria y la secundaria. Algunas ideas para la reflexión:
“Hay que acabar con la promoción automática… A día de hoy es posible aprobar la secundaria con 12 asignaturas suspendidas“. La realidad es esa. El claustro de profesores puede aprobar 3 asignaturas por curso a un alumno. En la práctica eso se traduce en que hay gente que acaba la ESO con competencias matemáticas o lingüísticas sustancialmente mejorables.
“El profesor debe tener autoridad en clase. Si a un estudiante lo pillan con un porro, no le pueden hacer nada. Si quieren echarlo de clase, tampoco pueden hacerlo”. Aquí disiento. En mi Instituto, cuando han querido echar a alguien de clase, así se ha hecho, y cuando alguien fumaba porros o tabaco, se ha amonestado a la persona. A mi me han echado de clase alguna que otra vez, ¡todo sea dicho! Cuando me empiezo a reir… Durante el coloquio hubo una alumna que dijo que sus compañeros, en una ocasión, tiraron sillas a una profesora. ¡No daba crédito! El diputado Santi Rodríguez, que estaba en el atril, tampoco… Ahora bien, entiendo que si ocurre eso y nadie hace nada, lo que falla es el sistema penal. Es más, en ocasiones los padres de algunos estudiantes respaldan las conductas de sus hijos… ¿Qué margen de libertad deben tener esos padres para elegir según qué aspectos de la educación de sus hijos? ¿No es ahí donde entra la tan criticada intervención del Estado a la hora de elegir el modelo educativo?
“Hay que dejar espacio para la libertad lingüística. Cada centro, en función de la composición sociológica que tenga, deberá adoptar un modelo lingüístico u otro, siempre garantizando que el 30% de las clases esté en castellano o catalán”. La idea es la siguiente: en Berga, probablemente, los jóvenes necesiten hacer hincapié en el aprendizaje de lengua castellana, mientras en Hospitalet, probablemente, deban esforzarse en hacer lo propio con el catalán. López propone, en cualquier caso, un modelo trilingüe en el que también tiene cabida el inglés. Nebrera, en su día, insistía en la misma línea.
“Hay que prestigiar la enseñanza pública, los que hemos estudiado en ella sabemos que es necesario. Además, deben ser los padres los que elijan el centro en el que deban estudiar sus hijos”. Al igual que el diputado yo también he estudiado siempre en centros públicos. En la teoría, si los padres pudieran elegir en qué centro deben estudiar sus hijos, la diferencia de calidad entre ellos, sería mínima. El modelo, de algún modo, obligaría a que todos ofrecieran una calidad de enseñanza similar, para evitar el colapso del mejor instituto, donde, en la teoría, todos quieren ir. Se trata, desde una perspecetiva económica, de competir y, de paso, prestigiar de nuevo la enseñanza pública. Desde luego, el president Montilla no hace esfuerzos al llevar a sus hijos a un colegio privado… No es el caso de Zapatero, cuyas hijas van a un colegio público.
Poco antes del acto aproveché para entrevistar para mi columna en el DIARI DE VILANOVA a Toni Bosch, presidente del PP de BCN. Bosch, padre de ochos hijos y de carácter afable, comentó en su día, a raíz de un artículo que publiqué sobre los bandazos del PP en materias como la lengua o la financiación, que eso era posible porque en el PP hay liberales, conservadores, democristianos, socialdemócratas e incluso “el franquismo sociológico”. ¿Hasta qué punto el franquismo sociológico condiciona las políticas de su partido?, pregunté. “Absolutamente nada, porque a los que vienen de ese mundo los tenemos jubilados”, decía. La semana que viene se publicará el contenido del encuentro.
