El catalán y la cohesión social
septiembre 7, 2011 Deja un comentario
Basta con escuchar al presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), cuando se refiere a la reciente sentencia del mismo tribunal en relación a la inmersión lingüística, para saber que algo huele mal. Un día dice que, efectivamente, las sentencias solo afectan a casos concretos (como apuntaba el ministro de Justicia, Francisco Caamaño); y al día siguiente dice que se cargan (como aquél que hace una siesta de 20 minutos o reforma una Constitución en dos días) un modelo de inmersión lingüística alabado por la propia Unión Europea, envidiado por otros países con características similares a las de Cataluña y pactado por una amplia mayoría del Parlamento autonómico.
Lamentablemente, es evidente, una vez más, que no estamos ante una cuestión meramente judicial, sino ante un uso (cada vez más descarado) de la condición de la Justicia para hacer política.
Paradojas de la vida… y en un perfecto castellano.
Nací en Santander, vine por aquí a los seis años, y hablo un perfecto castellano. ¡Qué cosas! Y eso que he sido víctima de la famosa inmersión. Quizá, si no fuera por todos los periódicos, canales de televisión y libros que el mercado pone a mi disposición, mi castellano sería pésimo. Y quizá, si el sistema educativo obviara el contexto no favorable al uso del catalán, pese a que sorpresas como las del grupo de música Manel demuestran que la cultura catalana tiene mucho que hacer, pasaría lo mismo con el catalán. Sinceramente, no me preocupa. Y no me preocupa porque me han educado en un sistema cuyos resultados (y es a lo que hay que prestar atención) dicen que las competencias lingüísticas en ambas lenguas es similar. Paradojas de la vida.
¿Hacia un modelo que segregue?
Unas competencias (que no sé si buenas o malas) pero de características similares y un país, o una región como le gustaría remarcar a algún lector, cohesionado en las escuelas gracias a un elemento común denominador que, lejos de tener un trasfondo identitario, posee una de las mejores herramientas de cohesión e integración social del mundo. ¿O es que acaso queremos repetir situaciones como las del País Vasco? ¿O es que acaso queremos separar a las personas en función de la lengua que hablen? ¿O es que acaso queremos crear dos comunidades lingüísticas bien diferenciadas? ¿O es que acaso hay elementos para pensar que el actual modelo, bilingüe de facto, genera una sociedad fragmentada?
Las sentencias del Tribunal Supremo son una de las primeras consecuencias de la sentencia que ya hace más de un año dicto el Tribunal Constitucional en relación al Estatuto. ¿Acaso alguien cree que el TC es un tribunal independiente? ¿Acaso alguien cree que esta interpretación de la ley genera más soluciones que problemas?
El derecho a decidir
En cualquier caso, paradójico es también que aquellos que, con la excusa del derecho a decidir la lengua en la que deben estudiar sus hijos, niegan el derecho a decidir de las personas, o el de las comunidades políticas, cuando se refiere al sistema institucional en el que quieren convivir. No es una cuestión meramente identitaria; se trata de garantizar una harmonía social y garantizar a su vez el conocimiento de las dos lenguas oficiales de Cataluña. Y, de momento, que yo sepa, se está garantizando. ¿O es que acaso hay quién no quiere que sea así?
