La dignidad del muerto

Hay un extraño síndrome, que no sé si sirve para ilustrar la expresión Spain is different o, por el contrario, es aplicable a nivel mundial. Se trata de un fenómeno en el que las personas, una vez muertas, adquieren otra dimensión y pasan a ser mucho mejor valoradas que en vida (algunos hubieran agradecido que fuera justo al contrario). Algo así pasa también en la vida política…

Adolfo Suárez fue el presidente más atacado por propios y extraños mientras gobernaba. ¿Y ahora? Un referente. Felipe González era un hombre poco transparente. ¿Y ahora? Eso sí que era un hombre de Estado y no lo que tenemos… ¿Y el president Pujol? Se creía que Catalunya era suya… ¿Y ahora? Eso sí que era sentido de la responsabilidad… ¿Maragall? ¡Vaya espectáculo! ¿Y ahora? Comparado con Montilla, de lo mejor… Pues bien, con el president Montilla también está empezando a pasar lo mismo. Era indigno para Catalunya hasta que hace dos días el nuevo president, Artur Mas, ilustró muy bien el título de esta nota. El nuevo president dijo que Montilla estaba haciendo un traspaso de poderes muy digno y que su presidencia había ilustrado muy bien una de las mayores apuestas de la Catalunya de Pujol: la integración y el ascensor social. Tanto es así que le felicitó y cogió el testigo de las buenas obras de su Govern.

Montilla, a diferencia de Pujol con Maragall, estará mañana en la ceremonia que terminará por nombrar president a Artur Mas. Un gran gesto de dignidad. Tanto es así que también Mas le reconocía, hace unos días, el excelente trato que había tenido con él estos años en privado…Y tanto es así que el círculo del nuevo president ahora, no antes, se deshace en elogios hacia el hasta mañana president Montilla.

Decía hoy la Consellera Marina Geli que es una pena que empiecen a reconocer a Montilla una vez muerto, (políticamente hablando, se entiende). Sin embargo, no sé de qué se extraña. La única excepción que se me ocurre es la del presidente Aznar. Y quizá tenga algo que ver en que no haya muerto o haya quién tema su resurrección.

Diez (o más) claves del cambio

1. CIU consolida un proyecto donde el líder compensa, de sobras, a algunas de las personas que le rodean. Decía hace unos días que el cambio pasaba por el partido liderado por Artur Mas. De hecho, Mas es la garantía para que el nacionalismo sea un elemento integrador y que Catalunya recupere el prestigio perdido en los últimos años. Más allá, tampoco me atrevo a pontificar!

2. El PSC recoge lo sembrado. Las frustraciones que generó a quiénes depositamos nuestra confianza en ellos hace unos años, se le han devuelto. En mi opinión, al margen de la gestión de la crisis o de los problemas internos del Govern, un elemento clave de su derrota es la articulación del discurso que se hizo tras la manifestación del 10J. Mientras su entorno intelectual no tenía problemas en admitir que algo estaba cambiando en Catalunya, el aparato del partido se obstinó en pensar lo contrario. Lo lamento por Toni Comín…

3. En ERC no ha habido ni un segundo de autocrítica. Han perdido a la mitad de su electorado y aquí no ha pasado nada. ¡Un partido serio!

4. PPC. Dicen que tienen un resultado histórico, y así es. Hasta tal punto que han sobrepasado la representación de ERC en el Parlament. El análisis se me escapa de las manos. El discurso del PP catalán no se asemeja al del PP valenciano o al del PP en el País Vasco (ni de vinculación territorial, en el primer caso; ni de fiscalidad, en el segundo). De hecho, no sé exactamente qué discurso tienen… ¿Para cuando un partido liberal? Hay demasiado conservador, ¿no?

5. C’s. El voto no-nacionalista (catalán) tiene un techo determinado. Ciutadans repite, pero no aumenta. Si no fuera por su líder, Albert Rivera, quizá no estaríamos hablando de las mismas fuerzas con representación en el Parlament.

6. ICV-Joan Herrera. Después de Mas, es el otro gran vencedor de estas elecciones. En un momento en el que su discurso (el de la socialdemocracia y la izquierda en general) pierde fuerza en todo Europa, él ha sabido retener a su electorado. ¡Felicidades! Y suerte…

7. Joan Laporta entra al Parlament. Creo que el proyecto de Joan Carretero hubiera hecho una tarea más constructiva (¡me gusta el discurso liberal de Carretero!). Ahora bien, me parece positiva su entrada en el Parlament. La independencia no se consigue en dos días, como creen, aunque el hecho de que haya partidos que fuercen el debate, quizá, es necesario para alcanzarla algún día. Felicidades a López Tena…

8. PxC. Algunos amigos y yo hicimos un estudio politológico que pronosticaba que Josep Anglada no obtenía representación en estas Eleccions. Le ha ido de poco. Si la participación hubiera sido la esperada, diez puntos por debajo, hubiera entrado sin problemas. Ya pueden ponerse las pilas todos los partidos (pero no para copiar su discurso, sino para evitar los problemas que se puedan derivar del fenómeno migratorio) y evitar que el discurso xenófobo de este partido tenga proyección.

9. Montserrat Nebrera, y el partido liberal de Alternativa de Govern, ha tenido poco más de 2000 votos. Al margen de las atribuciones sistémicas al resultado, no es muy arriesgado decir que como proyecto político, ha sido un fracaso. Otra cosa, muy, muy diferente, es la batalla que se pueda dar  en el mundo de las ideas…

10. ¡Ojo! La abstención no ha sido baja… Y creo que es uno de los elementos más importantes de legitimación con el que puede gobernar en solitario quién todo el mundo cree que será president de la Generalitat. ¡Suerte!

Josep Piqué: “El Gobierno está empezando a ir en la buena dirección”

El jueves entrevistamos para la primera revista de Deba-t a Josep Piqué, presidente de Vueling y ex ministro de Asuntos Exteriores… La primera semana de marzo publicaremos el contenido completo. ¡Hiperinteresante!

Con nuevas formas

De Valencia sale un Rajoy reforzado, al menos en apariencia. Aguirre, encantada con De Cospedal, no ha querido revelar si al final lo ha votado o no. Aún así, el lavado de imagen es indiscutible. Eduardo Zaplana, defensor de las teorías conspirativas, ha sido sustituido por la joven Soraya Saez de Santamaría y Ángel Acebes, muy católico él, por una madre soltera como María Dolores de Cospedal. Ellas dan menos miedo y aquí estaba el problema que ha tenido el Partido Popular. Montserrat Nebrera, candidata del PP catalán, dijo en su día que mientras el PP tuviera el defecto de ser capaz de movilizar al electorado en su contra, las cosas no le irían bien. Algo, por tanto, han avanzado.

Sin embargo, ¿han cambiado las ideas?

  • No se plantean retirar el recurso interpuesto en el TC contra el matrimonio entre homosexuales, algo defendidido incluso por la liberal Esperanza Aguirre.
  • Se sigue criticando la asignatura Educación para la Ciudadanía, propio de los democristianos como Mayor Oreja (defenestrado este fin de semana por Rajoy).
  • Se critica duramente a los nacionalistas vascos, y eso que San Gil ya se ha ido porque no se hace referencia explícita al PNV.

Estos tres ejemplos, anecdóticos, indican que el cambio, básicamente, está en las formas. Lo cual es suficientemente importante como para que los resultados sean diferentes en caso de celebrarse elecciones. Cuando Rajoy hablaba de centro se refería, por lo visto, a las manera de comunicar (que estos últimos años no ha sido precisamente moderada) lo cual no es incompatible con el fondo del ideario del Partido Popular. No obstante, quedan matices por hacer: papel en Cataluña, en el País Vasco, ante la Iglesia, ante las reformas constitucionales, etc.

Mayor Oreja, Gabriel Elorriaga, Ignacio Astarloa, Ángel Acebes, María San Gil, Ignacio González (número 2 de Aguirre) o Juan Costa (rescatado en los últimos meses) ya no formarán parte ni de la Dirección, ni de la Comisión Ejecutiva. El gesto le honra a Rajoy, pero la guerra probablemente no cese. Se incorpora al núcleo duro a Dolors Nadal (la inexpresiva diputada catalana) , así como a Manuel Cobo (número 2 de Gallardón) o a Mari Mar Blanco (la hermana del asesinado Miguel Ángel Blanco), Ana Botella (la mujer del omnipotente Aznar) o Corina Porro (lo cual no significa que ahora apuesten por la legalización del cannabis).

Algo de equilibrio hay, pero las defenestraciones las puede pagar caras. En el Congreso, Rajoy ha contado con el apoyo del 84% de los compromisarios y el resto han votado en blanco. De todos modos este es el PP que muchos españoles reclamaban: el mismo que llevó a Aznar a la presidencia en 2000, a través del diálogo, y con unas formas propias de un partido demócrata por muy conservador, liberal o democristiano que quiera ser. Ahora bien, se equivoca Rajoy cuando dice que es el mismo que hace unos meses, porque no lo es (y si lo es, también se equivoca), a la par que no acierta del todo por no hacer algún matiz en el ideario. En cualquier caso, a este nuevo Rajoy muchos lo votarían y otros no harían lo propio en su contra. El próximo Congreso del PP será en Cataluña. A ese si iré. Y en ese las ideas serán muy importantes.

Ahora ya no hay crisis, dicen

Aznar ya ha hablado en el Congreso de Valencia y ha empezado felicitando a Acebes y Zaplana, con los que Rajoy ya no cuenta. Ha lanzado varias indirectas a Rajoy, que en falso o no, está contando (ahora) con la mayoría de los apoyos en el partido, pero no conviene olvidar todo lo que ha pasado estos últimos meses. Han aprobado que haya un sistema de primarias y que el presidente sea también candidato. El próximo Congreso está previsto para dentro de tres años, pero no se tiene porque celebrar. De hecho, este Congreso debería haberse celebrado antes de las Elecciones. En cualquier caso, esta tarde hablará Jaime Mayor Oreja y su discurso promete ser mucho más duro y menos sutil. Semanas atrás en una entrevista dijo que el PP está en su peor situación desde la refundación y que lo que pasó en la UCD puede volver a pasar. Él, como fue corresponsable de aquello, lo sabe muy bien.

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