Una jaula de grillos
El día de Sant Jordi estuve en la Olla de Grills. A parte de recomendar el libro que nos regalaron ese mismo día, en mi caso “Per França i Anglaterra” de Joan Safont, y de intentar hacer en vano la competencia al Barça -que jugaba a esa misma hora- hablamos del debate sucesorio que se ha abierto de Artur Mas y, para variar, de la consulta prevista en el 2014.
Que se mueran los viejos
Resulta que los mismos que vaticinaron una victoria aplastante de Artur Mas en las pasadas elecciones, auguran ahora una muerte segura del PSC. Teniendo en cuenta el precedente, quizá deberían dejar el trabajo para profesionales como Sandro Rey o Carlos Jesús. Ellos, por lo menos, no se visten con corbata para dárselas de serios. Puestos a predecir, no obstante, por qué no serenarse y pensar que la suerte de CiU y la del PSC podrían ir de la mano. El propio Mas dijo hace unos días, en la pretendida y grisácea jornada histórica en la que el Parlament (por un mandato de la ciudadanía, recordemos) inició el camino hacia el derecho a decidir, que «la política clásica no sirve para enfrentarse a los tiempos actuales». Esto vale para el PSC, desde luego, pero también para su partido que forma parte de un paisaje que, incluso electoralmente, se está agotando.
Si aceptamos que el PSC está muerto, con un partido dividido, sin rumbo y un líder capaz de provocar más carcajadas que el Gran Wyoming y Bill Cosby juntos, aceptemos también que la CiU ambigua capaz de generar mayorías ya no volverá a existir. Las últimas acusaciones cruzadas entre dirigentes de UDC y CDC, lejos de ser solo consecuencia de los malditos orgullos y rencores personales, también son un reflejo de la diferencia de criterios sobre el horizonte de cada uno. Puestos también a predecir, deberíamos empezar a pensar ya en el día después de que el president se haya jugado toda su carrera política a una carta y, quizá, seamos un país normal. O que después de jugárselo todo para que la ciudadanía decida, volvamos a empezar como si nada. ¡Quién sabe! Al fin y al cabo, estamos demasiado acostumbrados a ir al quiosco y acabar leyendo ficción (mucho más mala que la de Orwell o Verne ) y eso, tradicionalmente, era un espacio reservado para las librerías.
Habemus Govern
Esta tarde ha tomado posesión el nuevo Govern catalán y, mientras tanto, lo he analizado junto con Núria Soler en La Tribu de Catalunya Ràdio. Algunas cosas que he querido comentar:
- Fets i no paraules? Hace unos días, en el pleno de investidura de Artur Mas, algunos visualizamos un giro socialdemócrata en el discurso del president. Ahora bien, más allá de los nombramientos nada anecdóticos de Neus Munté (cuyo origen está en la UGT) y Santi Vila (con perfil social) se han incorporado personas con un perfil conservador (Germà Gordó o Quico Homs -encargado de las relaciones exteriores, ¿cómo anda de inglés?-) que no se hasta qué punto casan con la nueva etapa social que se presumía en el president Mas. Además, Boi-Ruiz, Conseller de Sanidad cuestionado incluso internamente y responsable de un área sensible a los recortes, sigue con la misma cartera.
- Todo a una carta. Lo que parece, no obstante, claro es que Mas va en serio con su apuesta por la independencia. Tanto es así que todos (¿excepto uno/a?) los Consellers de Artur Mas apuestan claramente por la construcción de un nuevo Estado en Catalunya. Quizá eso pueda explicar algunas ausencias en el nuevo Ejecutivo. ¿Reaccionará Rajoy? ¿Dialogará?
- Hay 6 personas en el Govern de Artur Mas que ya habían sido Consellers en la etapa de Pujol. Un detalle que no siendo anecdótico, demuestra, además, la difícil capacidad de renovación en los partidos. Un detalle, el del peso del partidos en estos procesos, que explica la renovación del tan cuestionado Felip Puig como Conseller.
- La ausencia de Recoder, aunque él mismo renunció volver a ser Conseller alegando motivos personales, podría explicar (más allá de las dificilísimas relaciones entre el entorno inmediato de Mas y él) algún gesto de cara al futuro del propio partido y al papel que podría (y debería) jugar alguien de un talante tan abierto.
Pedro José, Rajoy, Chacón… ¿Pedirán perdón?
¿Se acuerdan de esta portada? ¿Y saben cómo ha acabado la historia? José María Izquierdo recupera los titulares de las portadas de El Mundo del día 16 al 27 de noviembre:
Día 16 de noviembre, comienzo de la saga:“La policía vincula cuentas en Suiza de Pujol y Mas con la corrupción de CiU”. La fuente, que se vuelve a repetir todos los días, “un informe de la UDEF (Unidad Central de Delincuencia Económica y Fiscal”). Día 17:“Los Pujol tienen 137 millones en Ginebra, según la Policía”. Día 18: Primera utilización de ese informe apócrifo por parte del PP: “Cospedal a Mas: ‘Un presidente del PP ya habría dimitido”. Día 19: “Texto completo del informe de la Unidad de Delincuencia Económica: Felip Puig recibió 250.000 euros del Palau, según la Policía”. Día 20: “Hacienda investiga la cuenta de la familia Mas en Suiza”. (Ya se había denunciado en los demás medios que ese informe no llevaba destinatario, ni firma, ni sello, ni tan siquiera nombre de los agentes que hubieran podido hacerlo. El juez del caso Palau niega que obre en su poder tal informe) Día 21: “Interior asume que investiga a Mas y Pujol por corrupción”. No hará falta explicarles la maniobra del Gobierno… Día 22: “Montoro, tras la exigencia de explicación de Mas y Pujol: ‘Que comparezcan quienes tienen cuentas no declaradas en Suiza”. ¿Les recuerdo que Cristóbal Montoro Romeroes el ministro de Hacienda -repito, de Hacienda- del Gobierno de Mariano Rajoy? Día 24: “El fiscal del Estado desautoriza al de Cataluña por arremeter contra El Mundo”. Y aún otra careta más, facilitada por el Ministerio del Interior: “La Policía aclara que el borrador tiene datos de varios sumarios”. Dice también que ese borrador contiene “otra documentación consistente en informes, minutas e informaciones de confidentes”. El día 25 fueron las elecciones. Y aún el 27 –ver el Ojo correspondiente a aquel día- la encuesta ya comentada aquí: “El 61% de los catalanes cree que Mas y Pujol tienen o han tenido cuentas en Suiza”.
Pues bien, por mucho que horas después de que apareciera esa portada cargada de malas intenciones el juez instructor del cas Palau dijera que no había autorizado ese informe; después de que nadie se hiciera responsable en la UDEF del borrador en cuestión (¡se estaba dando validez a un borrador de una unidad policial que no había sido autorizada a investigar y del que nadie se hacía cargo!); después del uso por parte del Gobierno y de determinados partidos políticos catalanes (el PSC especialmente) en plena campaña electoral; el miércoles la UDEF certificó que nadie de su unidad redactó ese borrador. ¿Alguna disculpa de alguien? No. Calumnia, que algo queda. Claro que para entonces, Pedro José ya dijo que tenía la sensación de haber ganado las elecciones en Catalunya; Rajoy ha encontrado una nueva cortina de humo a la que agarrarse vía ministro Wert y Chacón pudo salvar los muebles en su partido. ¡Qué pais!
¡Mas, no nos falles!
Peor que mentir es decir una media verdad. Mezcle algo que suene a creíble con otra cosa infundada, empaquételo al vacío y cree una noticia. Búsquese un aliado como Carme Chacón o Pere Navarro, ponga la sombra de la duda en alguien que quiere que los ciudadanos elijan parte de su futuro, et voilà . Extrañas alianzas y una evidencia más de que no somos un país normal.
Los progresistas, en un país normal, apoyan las opciones que reivindican el progreso social de forma permanente en la teoría y en la práctica. Pero el uso torticero de partidos como el PSC de una información que está al nivel de lo que dice la portera y que intenta desestabilizar el estructural proceso democrático al que asistimos no es progresista, sino mezquino. Que no haya oposición me da miedo, pero más miedo me da que por unos votos renuncien a sus principios en beneficio propio.
Así, pues, que a nadie extrañe la posición de esos ciudadanos progresistas que esta vez prestarán el voto a un president de un liderazgo indiscutible, con un discurso social de lento desarrollo y al que evidentemente necesitamos cuestionar y exigirle cosas. Pero, con todas las críticas que se quieran, hay algo evidente: a partir del domingo empieza en serio un pulso con el Estado sobre el derecho a decidir de los ciudadanos de Catalunya. Él va a por todas y yo quiero decidir sin que nadie, propios y extraños, ponga palos en las ruedas. En el Reino Unido, con discurso social y sentido democrático, lo defiende Nick Clegg a la perfección.
Deberían apartar del proceso, por tanto, a aquellas personas que están cerca del president y que ayudan a perpetuar confusiones maquiavélicas y nada inocentes como las publicadas y utilizadas sin lealtad por algunos esta semana. Y, dicho esto, como algunos le dijeron a ZP en el 2004, president, no nos falles. Él les falló. ¿Y ahora?
