Ayer presentamos en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona 439 DÍAS. DE CÓMO ZAPATERO BUSCÓ LA PAZ. Fue un acto, que duró casi 2 horas, en el que mi intervención no brilló por su claridad, pero donde brillaron las intervenciones de los dos diputados invitados, Miquel Iceta (portavoz del PSC en el Parlament) y Francesc Vendrell (ex portavoz del PP en el Parlament), a los que agradezco su asistencia. Asimismo, cabe destacar que el acto se pudo hacer gracias al apoyo del decano de la Facultad de Ciencias Políticas, el Dr. Jordi Guiu, que, además, fue el que me animó en su día a estudiar en esta Universidad… A diferencia de la presentación de Vilanova, en la que vinieron amigos, profesores, vecinos y curiosos, o la de Madrid, a la que vinieron amigos, políticos y periodistas, en esta presentación la mayoría de los asistentes, además de amigos, eran aspirante a politólogos de la Universidad. Eso se notó en el turno de preguntas.

Quiero resumir tres ideas claves respecto al tema que nos ocupa. Al margen de la razón de ser de ETA, de lo que ha cambiado desde 1959 y hasta hoy, etc, el tema que me preocupa es cómo acabar con ella. Desde luego, no tengo la solución, pero observando lo que ha ido pasando nos podemos hacer una idea de por dónde hay que tirar.
- Diálogo. Como método de lucha antiterrorista el diálogo ha dado sus frutos. Lo dio en su día cuando Mario Onaindía y un sector significativo de ETA entendieron que la razón de ser de la organización terrorista había acabado. La democracia dotaba al sistema de mecanismos para conseguir los objetivos que uno se planteara y las pistolas no debían servir para ello. El Gobierno de Adolfo Suárez fue el encargado de llevar el proceso adelante. Ahora bien, no siempre ha funcionado: una excesiva transparencia en este sentido puede enturbiar las cosas. Es fácil hacer demagogia. ¿Debe flexibilizarse la acción policial en estos procesos? Lo hizo Aznar y lo hizo Zapatero. De todos modos, no se perdió el rastro a los terroristas… Iceta, en este sentido, decía algo interesante: el Gobierno es el único que tiene que decidir cómo debe ser la lucha contra el terrorismo, porque es el único que tiene todos los datos.
- Acción policial. Desde luego es una forma importante de neutralizar los objetivos de la banda terrorista. Si a lo largo de la historia la acción de los Cuerpos de Seguridad del Estado hubiera sido otra, estaríamos hablando ahora de una organización terrorista que seguiría haciendo el mismo daño que hace 20 años. Ahora bien, no se puede limitar todo a ello. ETA, al margen de estar compuesta por gente que vive, sencillamente, de la extorsión, tiene un apoyo social que no hay que olvidar. En este punto entra de nuevo el papel del diálogo.
- Ley de Partidos. Se ha intentado en varias ocasiones dialogar, pero no siempre ha funcionado. En este sentido decía Miquel Iceta algo interesante: cuando haya que volver dialogar habrá que tener algo muy claro y es que el Estado deberá dialogar con los representantes políticos de la banda (¿mesa de partidos?), no con los que tienen una pistola. Sino, juegan con ventaja. Cuando no funciona esa vía, que es la que habrá que usar algún día por el apoyo social con el que cuenta la banda, hay que rodear a ETA (y no hay más). Esta ley puede ser mala en la medida en que se puede entender que se criminalizan ideas, pero se ha demostrado que no es así. Esta ley ha sido efectiva: han nacido partidos como Aralar, englobados dentro de la izquierda independentista vasca que cumplen la ley de partidos. De hecho, NaBai tiene una representante (a la que se entrevista en el libro) en el Congreso. ¿Es la Ley definitiva? No… Pero fuerza a los terroristas, al verse acorralados, sin financiación y sin voz, a aceptar el diálogo y las normas del juego.
- Consenso. Que el PNV firmara el Pacto de Estella fue un paso atrás, como lo fue que se firmara el Pacto por las Libertades sin el apoyo de los nacionalistas vascos. Vendrell, criticando a su partido, decía que es necesario que todo Gobierno intente acabar con ETA y que la oposición le ayude en su tarea. Podemos creer que el Partido Nacionalista Vasco es un partido más, pero serán siempre necesarios para abordar la cuestión que nos ocupa. Si el PSOE es capaz de conseguir su apoyo para aprobar los presupuestos o el PP para que les voten en alguna investidura, quizá deberían tenerlo en cuenta también en esta cuestión.
Miquel Iceta y Francesc Vendrell respondieron ampliamente a todas las preguntas que se fueron planteando, por lo que me limité a matizar alguna cosa. Ahora que no hay limitación de tiempo, quisiera apuntar algunas cosas:
- El problema es que no se deja a los vascos el derecho a decidir, que es lo que busca ETA. Cuando Ibarretxe plantea su consulta, el Gobierno le cierra directamente la puerta. A lo mejor es que en el País Vasco no hay sólo un monstruo, sino dos.
El derecho a decidir es un concepto demasiado amplio. Tanto, que entiendo que cuando se vota en las elecciones se está ejerciendo un derecho a decidir. Cuando Ibarretxe plantea su consulta lo hace en primer lugar con el apoyo de un partido que ahora es ilegal (no cual no resta legalidad a la cuestión, porque entonces sí lo era, pero sí legitimidad), en segundo lugar planteando una pregunta confusa y, en tercer lugar, no respetando el marco legal que le ha permitido ser presidente del País Vasco. Hay unos mecanismos para todo… Y sobre el derecho a decidir y las reformas territoriales se llegó a hablar tímidamente durante el proceso. El propio Ibarretxe decía que mientras ETA estuviera donde está no se hablaría de este tema. A lo mejor es una cuestión de prioridades. Primero, acabamos con ETA y luego, hablamos de la reforma territorial. De todos modos… ¿qué quiere el PNV para el País Vasco? Iceta lo comentaba… Nunca hablan de independencia, sino de un estatus superior. Con el sistema de financiación que tienen, ¿qué buscan? Este verano hablando con un miembro de EGI, las juventudes del PNV, me comentaba que la solución es el Estado libre asociado.
- Es más fácil descubrir el sexo de los ángeles que cambiar la Constitución. Ahí radica la legitimidad del derecho a decidir.
Nadie dijo que las cosas en democracia fueran fáciles, Carol. Precisamente, en eso se basa. Si quieres que la mayoría de ciudadanos, o parlamentarios, apoye una iniciativa tuya, debes fomentar que esto sea así. Sino, vengo yo, que tengo unas ideas muy buenas, y propongo que todo el mundo tiene que pagar el doble de impuestos de los que pagan ahora (porque yo creo que será muy bueno para los ciudadanos, por los servicios públicos que habrá) y ya está. El apoyo parlamentario, me lo paso por el forro… Sabes que no. Insisto, además, que por encima al concepto de “derecho a decidir” de Ibarretxe está el derecho a la convivencia, y más en un lugar como el País Vasco, y buscar fórmulas de consenso, y la obligación de respetar las normas del juego. Tu amigo Vendrell ya lo decía: dentro de las normas del juego TODO es posible.
- El problema para los españoles es el PNV, que desde el juego democrático plantea cuestiones molestas para vosotros, no ETA.
Iceta y Vendrell decían que no. Sus partidos han llegado a buenos acuerdos con el PNV. Yo diría, y no quiero pecar de demagogo, que el PNV es un problema y ETA es otro. Aquí los que matan son unos, desde luego. No hay matiz que hacer. Ibarretxe no es un asesino, es el representante de los vascos (y vascas). Ahora bien, el problema es que el PNV use la coartada de ETA para alcanzar sus objetivos. El primer objetivo de todos debe ser acabar con ETA y el segundo, hablar de otros temas. No se puede hablar de reforma territorial en el País Vasco y tener unos terroristas que pueden llegar a condicionar la opinión que se pueda tener en este tema.
- La ley de partidos acalla voces. Si uno acalla voces, fomenta que se expresen, por ejemplo, mediante las armas. Por tanto, se fomenta el terrorismo
Desde luego, teóricamente la cosa suena muy bien (como pasa con el liberalismo económico). Ahora bien, los hechos dicen que no. La ley de partidos cortó la financiación de ETA de forma espectacular. La situación actual de ETA no tiene nada que ver con su situación hace 15 años. El número de atentados ha descendido considerablemente, así como la complejidad de los mismos. Además, insisto, han nacido partidos independentistas como Aralar que ponen de manifiesto que el problema, como decía Vendrell no son las ideas, sino no aceptar las reglas del juego.
- No se puede hacer un referéndum en el País Vasco mientras esté ETA. Hay gente que votará con miedo.
Sí, así pensaba Ibarretxe. Ahora bien… Entonces, no hacemos elecciones en el País Vasco. Total, en esos comicios también se verán condicionados, ¿no? Es un tema delicado, pienso. No creo en el “derecho a decidir” porque infringe las normas del juego democrático, si se entiende como lo plantea Ibarretxe, no conceptualmente, y el hecho de que esté ETA, pienso, es un argumento más para oponerse.
Con la presentación de Barcelona, entiendo, se acaba un ciclo. Más de 1000 personas han leído el libro y lo hemos presentado gracias a la ayuda de senadores, diputados, parlamentarios, sociólogos y periodistas de diferentes partidos. Miquel Iceta, Eduardo Madina, Assumpta Baig, Francesc Vendrell, Carles Campuzano, Fernando Berlin, Ana Pastor… ¡Gracias! Y gracias también a Concepción Cabrera, Consu Buisán y Alba Castillo que en cada uno de las presentaciones me han ayudado con la organización del acto, así como a los responsables de las instituciones y lugares que han acogido la presentación de 439 DÍAS.
Presentación en Vilanova i la Geltrú


Presentación en Madrid

