Archivo | marzo 2012

¿Para cuándo la reforma sindical?

Reconocer el papel que los sindicatos han tenido en el pasado en la conquista de los derechos sociales no excluye de la necesidad de reconocer también que en la actualidad ni una parte significativa de los trabajadores, ni otras tantas personas que están en paro, son capaces de ver en ellos unos agentes válidos para representarles y ser garantes de sus derechos. Ni su funcionamiento, ni sus formas –con la huelga general a la vuelta de la esquina– forman parte de este siglo que aún no acabamos de entender.

El famoso «que no nos representan» no tan solo ponía el grito en el cielo contra determinados políticos que empiezan a pagar sus culpas, ni contra unos banqueros que aún venden productos basura.También se referían a estas organizaciones, que sufren los mismos males endémicos que otras tan legíti- mas, necesarias e imprescindibles.

El mejor favor que podrían hacerse las grandes organizaciones sindicales es reformularse hasta el punto de no reconocerse a sí mismas. Hay elementos superficiales, y muy comentados que se podrían incorporar, como la sindicación obligatoria y su consecuente autofinanciación, pero va mucho más allá. También hay un problema de actitud que trasciende, incluso, el uso de un lenguaje arcaico en tiempos de Facebook. Si las huelgas fueron capaces de parar países enteros en el pasado, ¿lo son en el presente? ¿Y en el futuro?

Sea como sea, más grave es aún que los mismos que apoyan una reforma laboral insultante para los trabajadores, te respondan cuando les planteas la necesidad de reformular el funcionamiento de los cuestionados sindicatos que el conflicto social sería incluso mayor que el que se prevé en los próximos meses. Sorprende, pues, esa valentía para perjudicar a trabajadores y, sin embargo, no querer moles- tar mucho a sus representantes.

[artículo original publicado en El Periódico de Catalunya]

Pilar Manjón: “Que no me manden más mails con fotos del cadaver de mi hijo”

A Daniel Paz Manjón lo asesinaron hace 8 años en Atocha. En julio de 2007 entrevisté a su madre.

¿Qué recuerdo guarda de su hijo?

(toda la intervención se produce entre silencios y síntomas de emoción) Todo (silencio), todo. Me faltan sus sonrisas, sus abrazos, sus besos… Me acaban de dar su título porque hacía segundo de carrera y ya han terminado sus compañeros y me pidieron una foto para ponerle en la orla, a él y a Óscar que también estudiaba INEF. Nos han dado el título póstumo. Tengo su reloj, que fue lo único que le quitaron en IFEMA. Tengo su abono transporte a través del cual supe que me lo habían matado. De momento todo es dolor. Espero que un día aprenda a recordar su sonrisa, a que no se me olvide su voz…(emocionada), ¡que se me está olvidando! (silencio). Y saber aprender a vivir si es que quiero vivir con este dolor. ¡A que me dejen en paz! Solamente soy una víctima que no he hecho nada más que dar la preciosa vida de mi hijo por esta sociedad… Que no me manden más mails con su cadaver destrozado y que dejen de insultarme… (silencio). Por primera vez a una víctima del terrorismo se le ha vilipendiado, amenazado, tiene que ir acompañada… Y un poco como en el juicio, tampoco ha pasado nada. Mi vida se ha roto por segunda vez (silencio).

El 11M pasó lo que pasó y por lo que pasó. Luego vinieron las mentiras, las conspiraciones y las confabulaciones. Cuatro años después se supo quiénes fueron exactamente los autores, aunque algunos dijeran lo contrario hasta el último día.

No había ninguna prueba fundada (sólo una cinta de la orquesta Mondragón, que coincide con el nombre de una ciudad del País Vasco). Pocas horas después del atentado la Policía empezó a detener a la gente que hoy está juzgada y se insistió en que ETA, con la que Carod Rovira (amigo de Zapatero) había hablado meses antes, era la autora.

EL MUNDO publicó el día de la jornada de reflexión una entrevista con el ahora presidente Rajoy en la que afirmaba que tenía la convicción moral de que fue ETA, a la par, en TVE emitieron un documental (no estaba programado) sobre el asesinato de Fernando Buesa a manos de ETA. Todo eso pasó factura. Pedro J. y Federico Jiménez Losantos dirigieron a su antojo la estrategia durante cuatro años del Partido Popular. Y aquí el gran error. Pujalte, Zaplana, Acebes… Perdieron por mentir y volvieron a perder por mentir. De hecho, periodistas conservadores como Enrique de Diego (Intereconomía), Alfonso Rojo (Periodista Digital), Fernando Ónega (TVE), Germán Yanke (Telemadrid) oAlfredo Urdaci (Onda 6) han criticado esta estrategia del PP, así como el propio ABC (cuyo director fue despedido poco antes de las Elecciones). Ahora, con el PP en la Moncloa, nadie recuerda nada de esto.

El 11M poco antes de llegar a clase escuché por la radio que habían puesto una bomba en Atocha y que habían muerto 7 personas. Unas horas después nos sacaron de clase: ETA había matado a 40 personas. Todos creíamos que fue ETA, sí. Era lo más normal después de aguantar tantos años esa lacra. Salimos a manifestarnos… ¡etarra el que no bote!. A las 13.30 del mismo 11M María Teresa Campos ya habló de la posibilidad que hubiera sido Al Qaeda. Acebes nunca lo reconoció.

La hipocresía como deporte nacional

España es el país del buen vino y del buen comer, no hay duda. También es el país de la fiesta; es muchas y tantas cosas… Y es sin duda, también, el país de la hipocresía. Lo decía hace tiempo el tan denostado Sánchez Dragó, pero, como él, yo también lamento profundamente haber nacido español. En este caso, no es una cuestión meramente territorial. Catalunya tampoco se salva… Y así lo demuestra la polémica, llena de prejuicios morales y de hipocresía, que ha levantado la decisión del Ayuntamiento de Rasquera de producir cannabis (esa cosa que en partes de Oriente sustituye a la habitual cerveza occidental) con el objetivo no tan solo de «acabar con el mercado negro» y la derivada evasión fiscal asociada en toda la comarca, sino también para pagar la deuda acumulada del ayuntamiento.
Muchos de los que con el prisma de su moralidad cuestionan la decisión por su legalidad, saben que el problema no es ese. Vivimos en un país donde tomar un carajillo, un par de copas de vino y una cerveza al día no es tan raro (por mucho que me parezca una locura), y donde aquel que admite haber fumado ni que sea un porro en toda su vida es declarado casi delincuente. El alcohol, con tantas muertes provocadas en accidentes de tráfico, con un índice de adicción de 82 en una escala de 100, por detrás del tabaco, pero muy por delante del cannabis, está tan peligrosamente aceptado (ver: Usos y abusos, prejuicios y desafíos, de Antonio Escohotado)…
Pero, no es el único peligro. Oír a determinados legisladores en círculos íntimos hablar de la necesidad de (re)abrir el debate sobre la legalización de ciertas drogas o admitir que el consumo de un porro nada tiene que envidiar al de un cubata en cuanto a los riesgos que uno asume, y que luego, delante de un micrófono, juzguen a quien defiende plantar un campo de marihuana o admite haberla fumado…
[artículo original publicado en El Periódico de Catalunya]
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