Punto de inflexión
julio 1, 2010 1 comentario
Miquel Roca, padre de la Constitución:
“El proyecto común del 78 se ha agotado. El Tribunal Constitucional lo ha enterrado. Alguien deberá definir las bases de este nuevo proyecto e incluso comprobar si hay voluntad para ello. Algunos no lo quieren y el tribunal les ha dado la razón. España tiene un problema”.

ERC es un partido que tiene como horizonte de referencia la independencia. CIU es un partido confederal, y una confederación es un conjunto de distintas partes que no es nada más en suma, es decir, que solo es un conjunto de distintas partes. El PSC se dice catalanista pero por ahora creo que no tiene ninguna voluntad de ponerle freno a nada que le presenten delante independentistas y confederalistas.. en todo caso difuminarlo algo, pero no ponerle freno con una lógica que guarde una cierta unicidad y que sea nítidamente distinguible a las tesis confederalistas e independentistas.
Al “catalanismo” le pasa como al “centro”, nadie sabe qué diablos es exactamente porque lo quiere ser todo, y lo que quiere ser todo acaba por no ser nada.
Teniendo todo esto en cuenta, ¿tiene algún sentido andar modificando constantemente una Constitución cada 20 o 25 años por la fuerza tractora de una serie de sectores que en realidad no creen en el Estado que se constituye en dicha Constitución?.
Por otro lado, ¿no sería necesario volverse hacia la responsabilidad pedagógica que deberían tener las fuerzas políticas, y quizás recordar que más allá de determinados argumentos prácticos como el de la financiación, o mucho más coyunturales como el de las selecciones deportivas, en realidad lo que subyace a todo esto es la visión purista de la relación entre Estado y nación que lleva a pensar que un territorio con un idioma, una cultura y una serie de tradiciones propias, tiene que ser irremediablemente un Estado?.
Si esto es así, como creo, ¿no sería positivo recordar que en el mundo actual puede que esto no tenga mucho sentido?.
Quizás sería más importante plantearse esto, antes que dar por muerta una Constitución por razones que en nada tienen que ver con lo que subyace a toda la polémica.
Un saludo.