Artículo publicado en el DIARI DE VILANOVA el 23-1-2008***Sabía usted que el sobrino de Javier Solana encabeza un colectivo dentro del PSOE que promueve la legalización del cannabis?¿Y qué tiene que ver esto con Vilanova? Pues tiene que ver…¡y mucho! ¿A caso no ha ido usted nunca por la calle y ha visto a algún joven fumando un porro? Si la respuesta es negativa, permítame que le invite a ir más por la calle o a ser algo más sincero. No hay que ser hipócrita… Porque tan hipócrita es el que legisla para restringir el consumo de tabaco, pero sigue permitiendo su compra; como el que permite el comercio de absenta, pero no de cannabis; así como el que en público mira mal al que confiesa haber fumado un porro, pero luego es de los que engrosan las estadísticas; e hipócrita es también el que pudiendo evitar una economía sumergida y males mayores, prefiere legislar de forma ambigua. ¿Y quién sale perjudicado? Usted y yo (y él).
El Estado se gasta muchísimo dinero en interceptar hachís y cannabis, ¡muchísimo! ¿El resultado? Nefasto. En cada cuatro manzanas hay un traficante y en cada dos casas un consumidor. ¿Por qué el Estado se empeña en combatir algo de forma persecutoria si el éxito es cuestionable? Legalice usted su consumo, que la propia ley de oferta y demanda (casi perfecta) acabarán eliminando esa economía sumergida, tan dañina, para dar paso a un mercado controlado y con muchos menos riesgos. La composición del hachís, como las latas en conserva, deberá ser analizada químicamente, y así el consumidor, el gran perjudicado, evitará estar inhalando cera, rueda de camión o lo que su perro ha dejado en la Torre d’Enveja. De paso, y es también importante, papá Estado recaudará impuestos, de manera que aquel que consuma hachís, para desconectar del mundo, por ocio, para estimular su pensamiento, para suicidarse, o para paliar dolores, se beneficiará doblemente: se podrá invertir más dinero en él (a raíz de la recaudación fiscal) y evitará inhalar componentes químicos que aceleran su perturbación mental.
¡Horror! Pero qué dices, niño!? No se asuste… Cualquier economista sabe los beneficios de eliminar una economía sumergida (que además, está tan vinculada con el crimen) y cualquier neurólogo sabe que el problema no está tanto en el cannabis y el hachís, como en aquellas drogas de composición química (peligrosísimas), y en aquellas drogas citadas que están adulteradas de algún modo. Si persiguiendo no se ha conseguido mucho (además, se ha legislado de forma tan ambigua –e hipócrita- de manera que el trafico es ilegal, pero el consumo no), da un paso adelante y gasta tus recursos en lo que realmente es un riesgo potencial. Venda cannabis (con permiso de la ONU) en el estanco, por ejemplo, acabe de forma automática con el mercado negro de según qué droga, evite, de paso, que puedan comprarlo los menores de edad, y quítese el problema de encima. De hecho, con el tema de la prostitución pasa algo parecido. Cuestionables feministas, como Pilar Rahola, promueven su prohibición, sin hacer a penas un análisis mínimamente serio del tema. ¿Mientras tanto? ¡Crimen!
Zapatero dijo no haber fumado nunca un porro, ¿es hipócrita? En el parlamento italiano no son pocos los diputados que consumen cocaína (¡eso sí que es grave!), pero prohíben fumar un canuto. Ahora bien, papá Estado, no debería dejar de advertir nunca (jamás) que el consumo excesivo de cannabis, como el del alcohol (y se vende en supermercados) es perjudicial para la salud.***
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