***Desde que empezara el movimiento de regeneración interno promovido por la diputada del PPC Montserrat Nebrera, siempre he defendido la necesidad de que el PP vuelva a ser (o intente ser) a Cataluña lo que es a Valencia o a Galicia. No se trata de nacionalizar el partido, como bien hiciera el PP con la UPN años atrás, sino de elaborar una estrategia que siga alguna lógica. Y es que, como me contaba un senador del PP semanas atrás, Acebes es un espécimen raro, pero es que en Ávila son así. Al contrario de lo que pasa con Daniel Sirera, o la superjefa, Alicia Sánchez Camacho, que no son personas que representen, si quiera, a los votantes del centro-derecha en nuestro país. A ello se añade que en el PPC han tenido en pocos años a tres presidentes, cada uno siguiendo una estrategia diferente, lo que ha derivado en una bipolaridad que o bien es el resultado colectivo de unos votantes desconcertados, o la trasmisión de la capacidad neuronal de alguno de sus dirigentes.
¿Alguien tiene claro qué opina el Partido Popular en Cataluña sobre la mejora del sistema de financiación? Por una parte reclaman un mejor sistema, por otra, mantienen un recurso contra algunos artículos del Estatut que se refieren a esta materia. Asimismo, no se unen al frente común de defensa de la financiación, aunque dicen estar de acuerdo con lo que allí se defiende, y mientras pronuncian discursos al compás de lo que dictan en Génova, critican la relación servil del PSC respecto al PSOE. ¿En qué quedamos?
¿Creen en el PPC que el castellano está perseguido? Por una parte, la presidenta del partido dice que las lenguas no tienen derechos, sino que los derechos son propios de las personas (y de paso, en pura lógica, entiende que el castellano no está en peligro de extinción). Sin embargo, días después, la misma persona, defiende que el castellano está perseguido en Cataluña y une sus pancartas a las de Ciutadans, lo cual eslegítimo, sin duda, pero contradictorio.
¿Es el PPC un partido liberal? Mientras a Camacho, que es madre soltera, se le llena la boca al defender los mismos principios que a Montesquieu, abre la puerta del aparato a dirigentes del Opus Dei (legítimo, como todo, pero contradictorio), que defienden un modelo de familia muy concreto. Asimismo, por el camino, se les pierde el valor, tan liberal, de la meritocracia y no premian a los mejores, sino a los que mejor se comportan. ¿A alguien el cabe en la cabeza que alguien con el potencial intelectual y mediático de Nebrera se la tenga absolutamente marginada en el seno del partido?
Tanto el presidente del PP de Vilanova, Santi Rodríguez, como el de Nuevas Generaciones, Carlos Remacha, que son buenos amigos míos, tienen puestos en algún órgano de dirección del partido. Por ello, por la confianza que en ellos tengo, les animo desde sus puestos a hacer que el PP sea, algún día, la casa grande (como decía Nebrera) del centro-derecha en Cataluña. Ahora, realmente, no se sabe ni qué son, ni a dónde van.***Artículo publicado el 25-12-2008 en el DIARI DE VILANOVA.
Actualización. El presidente del PP de Barcelona, Antoni Bosch Carrera, a través de mi perfil de Facebook ha comentado lo siguiente:

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