No piensan como yo…

31 08 2008

…pero los leo habitualmente por internet. Ayer César Calderón recomendaba seis blogs ideológicamente contrarios a él y, como la idea me ha gustado, voy a hacer lo propio. Serían muchos, pero recomiendo cinco:

  • Francesc Vendrell: fue Director General de Relaciones con las Cortes en la primera legislatura de Aznar y ha sido mano derecha de Piqué los últimos años. Sus intervenciones durante la negociación del Estatut, que está publicando últimamente en su blog, demuestran que se puede ser muy crítico sin necesidad de sembrar odio. Vendrell es una de los personas más ilustradas, y ahora desaprovechadas, con las que cuenta el PP.
  • Guillem Carol: tiene 20 años recién cumplidos y es un referente para muchos jóvenes nacionalistas en Cataluña. Su profunda defensa de la independencia de Cataluña va ligada con su defensa del liberalismo más puro. Un joven atípico con una proyección más que interesante. Estudia Ciencias Políticas en las Universidad Pompeu Fabra y escribe en varios periódicos de Cataluña.
  • Iñaki Anasagasti: el ahora senador del PNV es unos de los políticos con blog más activos de nuestro país (y del Vasco también). Lo vinculan al sector más autonomista y pragmático del Partido Nacionalista Vasco, aunque desde que Ibarretxe dijo querer plantear la famosa consulta se muestra muy crítico contra aquellos que quieren frenar sus intenciones.
  • Domingo Buesa: es el Cronista Oficial de la EXPO, miembro de la dirección nacional del PP y líder de la oposición en la capital de Aragón. Forma parte del PP más liberal (pero no del liberalismo hermano de los democristianos, sino del de Jovellanos). Su discurso, coherente, va muy en la línea del de Gallardón (se puede ser liberal y no parecer un monstruo). Sus posiciones serían homologables a las de la derecha europea.
  • Montserrat Nebrera: llegó al PP de la mano de Piqué, con el que no tiene a día de hoy una especial relación, y quiso hacer del PP catalán algo diferente. No lo consiguió, por la mínima, pero ella sigue defendiendo una Cataluña con más capacidad ade autogobierno, ligada a España, así como una serie de planteamientos conservadores en materia moral y liberales en materia económica. Su blog, desde el que contesta a los comentaristas, es de los mejores en materia política de nuestro país.




Intervencionismo en función del interés

30 08 2008

A partir del lunes volveré a molestar un poco más con el blog, después de haber actualizado más bien poco en las últimas semanas. Mientras, cito un artículo de Luis Solana y de cuándo el Estado debe intervenir o no:

¿Debe intervenir el Estado en la crisis? Es una pregunta que se hacen todos los Gobiernos y todos los ciudadanos. Cuando las economías van bien, todo el mundo reclama la no intervención del Estado y aplaude la eficacia del mercado. Cuando las cosas van mal, todos (empresarios, primero y trabajadores, después) piden que el Estado haga algo. Y esto viene pasando desde el año 1929, por lo menos. ¿Qué le pedimos al Estado español en esta crisis?

Cuando la economía de cualquier país capitalista y de libre mercado va bien, el Estado se beneficia de una gran recaudación de impuestos y no pregunta si los negocios son prudentes o suicidas. Que cada palo aguante sus plusvalías. No conozco a nadie que haya pedido que el Estado intervenga para convencer, frenar o disuadir a unos empresarios de que inviertan en negocios que algún experto considerase de alto riesgo. Es natural y debe ser así. Pero no del todo así.

Cuando se habla del sector financiero (Bancos y Cajas), eso de la libertad absoluta se frena. Ya hace tiempo que los Estados comprendieron que a ese sector hay que vigilarlo y fijarle normas. Así se ha hecho en España desde épocas de crisis bancaria que se llevaban al país por delante. Ahora tenemos a muchos sectores económicos llamando a la puerta del Gobierno para conseguir algo que les mejore la cuenta de resultados. El Gobierno haría bien en no ceder a ningún sector nada del patrimonio de todos los españoles.

¿Hay algún empresario que nos ha ofrecido alguna ventaja por el hecho de que sus beneficios fueran muy importantes? Me malicio que no. Ha hablado de impuestos pagados, de dividendos repartidos y cosas así. Un éxito económico extraordinario no ha tenido como consecuencia ningún gesto social extraordinario. Ni está en el guión. Y eso es normal. Eso es la economía de mercado que hemos aceptado y que -globalmente- no nos va mal.

Pero si las cosas vienen mal dadas, que nadie pida nada al Estado. Ahora pagarán menos impuestos, igual tienen que bajar los dividendos y reducir lo que sea para sobrevivir . Pero con dinero público, ni un euro.

Quedan los ciudadanos afectados por la crisis. Ahí todos tenemos que arrimar el hombro fiscal. Ni un sólo ciudadano se puede quedar en paro y sin asistencia del Estado. Asistencia como parado, asistencia sanitaria, asistencia educativa. Todo dentro de la solidaridad del Estado. Pero si un Banco o una Caja de Ahorros tienen dificultades, el Estado tiene que poner recursos a su disposición. Así lo ha hecho ya el Reino Unido, los EEUU o Dinamarca.

Pero, ¿por qué las finanzas deben tener un tratamiento distinto? Por una cosa muy interesante: este sector acepta que las autoridades monetarias supervisen sus actividades y sus cuentas y que puedan aprobar o negar determinadas decisiones. ¿Podríamos pedir al sector inmobiliario que aceptase unos controles semejantes al que tienen los Bancos y las Cajas? Seguro que no. Hoy aceptarían todo, pero hace tres años dirían que eso era intervencionismo soviético. Pues mientras no acepten ese control, no puedo defender que dinero de nuestros impuestos vaya al sector inmobiliario.

Esto del papel del Estado cuando hay una crisis va a ser un tema recurrente estos tiempos. Ya me diréis qué os parece, porque no hay en el mundo nadie que haya fijado una norma general.





¿Y de la escasez de agua nadie se acuerda?

23 08 2008

A principio de semana, y gracias a la gentileza de Abel Sancho (PP), estuve dos días en Zaragoza y en su EXPO del agua. Fue interesante visitar el lugar, no tanto por la exposición en sí (que no sé hasta qué punto trata el tema de la escasez de agua como se merece), sino porque pude ver la claridad con la que tratan este tema las gentes del PP de Zaragoza. Domingo Buesa, que es el Cronista Oficial de la Exposición Internacional y líder de la oposición en la capital de Aragón, me dijo durante el transcurso de una entrevista (que publicaré la próxima semana) que es necesario un Pacto Nacional del Agua que, probablemente, no pase por el Plan Hidrológico Nacional propuesto por su propio partido, sino por medidas que incluso Joan Herrera (ICV) me llegó a proponer basadas en aquello de la nueva cultura del agua, el desarrollo sostenible, el ahorro individidual de cada uno… Estas propuestas, nada esperpénticas y algunas de ellas ya conocidas, deberían ser analizadas por su partido, y proponer un debate honesto en esta materia. Gran parte del contenido de la entrevista analizaba la cuestión del agua y, probablemente, que lean la entrevista sus compañeros de Murcia, Valencia y la gente de la Entesa de Cataluña, será enriquecedor para todos. De la escasez de agua se habló mucho durante y tras las Elecciones, pero ahora nadie se acuerda.





Mientras tanto, en la democracia más avanzada del mundo…

16 08 2008

autorizan a los profesores a llevar armas en clase por motivos de seguridad. Tomo nota de cómo debe ser un auténtico sistema democrático y, de paso, leo El nuevo orden mundial (y el viejo) de Noam Chomsky. En él se habla de cómo los EEUU actuaron en nombre de la libertad tras la Guerra Fría y compruebo que hay algunas cosas que no cambian. Otras, en cambio, sí. Eso de que un gobierno socialista elimine el impuesto del patrimonio para hacer frente a la crisis no es muy propio de la gente de izquierdas. Ya se sabe que la gente con sueldos bajos, la que más sufre la crisis, suele dejar palacetes de herencia…. O bien me estoy volviendo como Anguita (¡horror!) o, por el contrario, otros se están volviendo como Blair. ¡Os aseguro que el poder no me va a cambiar!, decían.





“¿A Zapatero? Una enfermedad”

14 08 2008

Eso dice Federico Jiménez Losantos, un hombre con valores y de bien, que no descansa ni en verano… Si os gusta tranquilos, porque en septiembre volverá a la COPE.





Un problema estructural

13 08 2008

Algunos deberían tener en cuenta que hay leyes orgánicas de rango superior, aprobadas por las Cortes, como por ejemplo el Estatut de autonomía de Cataluña, que deberían aplicarse con el mismo empeño que cualquier otra. El Estatut establece que la financiación de Cataluña se debe acordar de forma bilateral entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno de la nación y que el 9 de agosto ya se tendrían que haber cerrado acuerdos en esta materia. Que la Generalitat, por ley, deba negociar de forma bilateral su financiación con el Estado es algo que no debería extrañarnos cuando el País Vasco o Navarra tienen un reconocimiento especial por una serie de denominados derechos históricos (y eso sí es nacionalismo), que derivan en un Concierto económico que apoya hasta el PP y en unos fueros gestionados por UPN.

En el asunto de la financiación autonómica, y centrándome en Cataluña, hay varias cuestiones a tener en cuenta:

  • Por ley la Generalitat y el Estado deben pactar la financiación de Cataluña de forma bilateral. Cualquier intento para que esto no sea así, es un intento de vulnerar la legalidad.
  • Cataluña tiene un déficit fiscal lo suficientemente significativo como para intentar calibrarlo, lo cual no significa dejar de aportar a las arcas del Estado, sino de ajustar esta aportación a las necesidades de unos y de otros.
  • En la línea de lo anterior, no se trata de dejar de dar, sino de que el que mas da no tiene porque ser el que menos recibe y de no disfrazar el concepto de la solidaridad por el de la injusticia.
  • Cataluña tiene un sistema de financiación pactado años atrás por el PP y CIU con un censo de habitantes correspondiente al del año 1999. ¿Qué problema tiene ello? Que se están recibiendo fondos en función de los habitantes de ese momento, cuando la cifra a día de hoy es notablemente superior.

Las consecuencias de una mala financiación para Cataluña, o para cualquier otra Comunidad, tiene y tendría como consecuencia el enfado de una sociedad que no ve transformada su aportación individual en impuestos en una serie de infraestructuras, una sanidad o una buena educación pública… Por aquí, por la vía del enfado, esos movimientos que dicen que fracturan la unidad de España, tienen mucho que ganar. Por ello, desde la vía racional, en este caso reconocido a través de la propia ley, deberíamos frenar esos movimientos ajustándonos a la par a lo que esa mayoría social quiere y es respaldado por las Cortes. El debate sentimental a mi me importa poco.

El president Montilla cumple muy bien su papel (y el PP catalán y CIU, también). Es president de la Generalitat de Cataluña y quiere que una ley aprobada por las Cortes que afecta a su ámbito de actuación, se cumpla. En cualquier caso, por lo visto, las tensiones entre presidentes autonómicos y del Gobierno de la nación han sido frecuentes, incluso siendo estos del mismo partido (y Enric Sopena lo recordaba poniendo como ejemplo a Bono o Leguina). En lo que se refiere a la financiación, los debates en esta materia en cualquier Estado federal, y a algunos diputados del PSOE (también andaluces) se les llena la boca de agua cuando dicen que España es de facto un Estado federal (y al menos, es descentralizado), son una constante.

España tiene un problema estructural con su territorio. Mientras Francia parece funcionar muy bien siendo un Estado unitario y donde se gestiona todo desde París, a Alemania le va bien ser un Estado federal con Landers. En el caso español, y dadas las características de este país transformadas en un Estado de las autonomías (creando Comunidades que nunca antes existieron) que no acaba de agradar a nadie, viene siendo hora, y las reformas estatutarias son un intento de forzar la Constitución, de plantear una reforma que nos lleve a la fundación de un Estado federal (que cohesione, pero que haga efectiva a su administración) con el objetivo de contentar a la mayoría de ciudadanos. Se debe cerrar el modelo autonómico (la situación actual ha servido, pero a día de hoy no es sostenble), no alimentar a movimientos fracturadores sociales, y mejorar, en definitiva, España. Igualdad no es que el País Vasco y Navarra tengan un régimen competencial y económico especial, que Cataluña aporte muchísimo más de lo que recibe, o que otras Comunidades lleven 30 años financiándose de fondos de cohesión.

Yo no quiero a Cataluña ni a España (porque podría haber nacido en Noruega o en Turquiía). Yo quiero que los ciudadanos que me rodean, los de Europa, África, los de Cataluña y el conjunto de España, esta nación transformada en Estado que lleva dos siglos siendo, circunstancialmente, lo que une a un conjunto de ciudadanos, compartan un modelo territorial común, que tenga como transfondo cuestiones de solidaridad, fraternalidad, igualdad y también de efectividad. Quiero un modelo basado en la convivencia y un modelo en el que se respete la ley. El primer paso es cumplirla y el segundo, si se quiere, cambiarla.





Montilla, ¿ciudadano de segunda?

9 08 2008

Modestamente escribí esta semana una Carta al Director en el periódico de Vilanova i la Geltrú, donde vivo, hablando de la absurda polémica del catalán que habla el president Montilla. No obstante, como mi opinión no deja de ser la de un español camuflado en una Cataluña que debería ser homogénea, voy a citar a Pilar Rahola, cuyos orígenes no se pueden poner en duda. Para los lectores que no son de Cataluña la polémica les puede resultar absurda (y lo es), pero, lo que deriva de ella es mucho más serio:

El mito. Montilla no supera el nivel C de catalán. Y ello, para un presidente de la Generalitat, es una vergüenza. Y de este mito se derivan otros que, por ser políticamente incorrectos, sólo son reconocidos a media voz: No es un catalán de verdad, mira que gobernarnos uno que no es pata negra, en el fondo no defiende Catalunya, nunca nos entenderá… Seamos sinceros. ¿Ninguno de nosotros ha oído frases de esta naturaleza en los bajos fondos de las conversaciones cotidianas? ¿No hay, detrás del desprecio al president por su nivel de catalán, un desprecio mucho más severo por su condición identitaria global? ¿Realmente nos creemos que nuestra educada actitud colectiva, por el hecho de que nos gobierne alguien nacido en Andalucía, responde a la convicción de todos? ¿O será más bien que muchos no se atreven a abrir públicamente las zonas oscuras de su propia alma? No nos engañemos. El nivel de catalán no preocupa a nadie, y a la prueba de cómo está globalmente el pobre idioma, me remito. Además, si pasáramos el algodón por el nivel de catalán de muchos alcaldes, diputados y líderes de todos los partidos, incluidos especialmente los convergentes, quedaría tan sucio que mancharía seriamente años de propaganda nacionalista. Lo que preocupa realmente, detrás de una crítica como esta, es que Montilla “no es de los nuestros”. Es decir, que no forma parte del nosotros ideal bajo el cual subyacen algunas ideas patrióticoesenciales. De ahí que la polémica, además de interesada, sea malvada.

Si el mito es ese, los hechos se oponen con contundencia. Los hechos dicen que Montilla ha demostrado una voluntad inequívoca de pertenencia, y que si su nivel de idioma es flojo, no lo es más que el de muchos chavas convergentes que hacen el fatxenda por el Parlament. Con la diferencia de que ellos sí son pata negra. Los hechos dicen que Montilla ha sido capaz de defender el catalán, ante algunos exabruptos lerrouxistas, con toda la carga simbólica que tenía su defensa. Y que ha sido en estas situaciones donde le ha surgido una pasión generalmente nada compatible con su carácter. Los hechos dicen que tener un president que defiende Catalunya desde sus orígenes andaluces otorga un plus de verdad democrática a nuestra sociedad, tan sana que generalmente le importa un pepino dónde ha nacido cada uno. Los hechos aseguran que Montilla rompe los esquemas allí donde cabalgan los discursos del españolismo más rancio. Los hechos dicen, también, que fue una mujer, Manuela de Madre, quien, justamente por haber nacido en Andalucía, emocionó a toda Catalunya cuando defendió apasionadamente el Estatut en Madrid. Los hechos aseguran que a la gente no le importa dónde nació el president, o si tiene un buen nivel de catalán, sino cómo gobierna, cuáles son sus prioridades, cuál su compromiso con el país.

Los hechos no ponen en duda que Montilla es un hijo de esta tierra de mezclas, capaz de crear una sola identidad desde la voluntad de vivir juntos y entendernos. Y, finalmente, los hechos nos dicen mucho más. Nos dicen que algunos que usan el nombre de Catalunya en todos los discursos y se apropian de él como si fuera el patio trasero tienen empresas donde no se etiqueta en catalán, ni se pide el catalán a nadie, ni preocupa para nada el compromiso nacional que después exigen en la retórica. Los hechos son tan contundentes que hacen sonrojar a las palabras. Pero los mitos tienen fuerza. De ahí que, lejos de criticar lo criticable, si se gobierna bien (que no siempre), si se mantienen consellers que no son eficaces (que así es), si es vergonzoso que el PSC no tenga grupo parlamentario propio (y es vergonzoso), si nos están tomando el pelo con la financiación (y nos lo están tomando), etcétera, lejos, pues, de hacer política de altura, los hay que se apuntan a los mitos porque son rentables.

Los mitos se nutren de los líquidos del estómago, habitan los territorios yermos de ideas, conectan con el prejuicio y el miedo. Y ¿qué hay más estomacal, más mítico, más simple que ahondar en la herida del idioma? Importa poco que, por el camino, se dejen heridas inútiles y tierra quemada. Lo que importa es que tienen eficacia.

Hoy, 9 de agosto, el president Montilla ya ha advertido de las consecuencias que puede tener no cumplir con lo que marca el Estatut, una ley orgánica de rango superior. Por tanto, lecciones de catalán las que haga falta, pero de cómo ser catalán, ninguna.





La bilateralidad

7 08 2008

Pasado mañana es 9 de agosto





Ruedas de prensa por videoconferencia

1 08 2008

Ayer fui para EL PLURAL a cubrir una rueda de prensa en la que el presidente de Gas Natural y alguno de sus Consejeros Delegados anunciaron la compra de una parte importante de Unión Fenosa. La operación es importantísima, pues da paso a la creación de la tercera compañía eléctrica española. Aún así, en el caso de este post, lo interesante se encuentra a sus espaldas. Algunos periodistas que estaban en Madrid siguieron la rueda de prensa por videoconferencia e hicieron las preguntas a distancia.

El próximo paso a la hora de hacer ruedas de prensa de todo tipo está en que yo pueda acreditarme por e-mail y pueda seguir la rueda de prensa y hacer las preguntas junto a mi ordenador. Aún así, no había ido a ninguna rueda de prensa con sistema de videoconferencia. Fue curioso (y propio de una empresa bien posicionada).