Josep Borrell votó esta semana en contra de la nueva política común de la UE en la que sin necesidad de que un juez dictamine nada, se podrá retener en la cárcel a un inmigrante sin papeles hasta 18 meses. Su partido, el PSOE, votó a favor. Sin embargo, no veo diferencia entre este video que adjunto, que es de septiembre de 2007, con las posiciones del actual ministro de Trabajo e Inmigración, José Corbacho. ¿Por qué el PSOE está apoyando determinadas políticas que no pasan por la defensa de los propios derechos humanos y que son poco garantistas? Nacho Escolar opina sobre lo qué está pasando en la UE:
Así se construye la Europa del futuro, la Europa que vuelve al siglo XIX. Hace una semana, Bruselas celebró la jornada de 65 horas como “un paso adelante para los trabajadores” (la cita es textual). Ahora, por el bien de los inmigrantes sin papeles, el Europarlamento permitirá encerrarlos sin juicio hasta 18 meses. Berlusconi, menos políticamente correcto, les quiere convertir en delincuentes. Nosotros, la Europa que se escandaliza con Italia, sólo les tratamos como tales; nótese la humanitaria diferencia.
Como con las 65 horas, los partidarios de la mano dura dicen que la nueva directiva es un gran avance social, pues hay países en la UE que no tenían límites para la retención de los sin papeles. Sin embargo, esconden que de estos países el más importante es Reino Unido, donde no se aplicará pues no está en Schengen. Y el resto, como Suecia o Finlandia, son más garantistas, pese a no tener límites.
El Gobierno de España no votó a favor de las 65 horas. En un gesto de gran valentía, de enérgico rechazo, decidió abstenerse (tampoco hay que incordiar). Hoy pasó la vergüenza. De entre todos los eurodiputados socialistas españoles sólo Josep Borrell y Raimon Obiols denunciaron la hipocresía con un no. Les honra.

Pese a todo, a los ciudadanos de Europa les queda mucho, espero, para aceptar cosas como las de esta fotografía y pasar delante de un cartel que compara a perros con rumanos (emulando a los nazis del siglo XX) sin escandalizarse (más aún porque los rumanos son ciudadanos de la UE). Ahora bien, el discurso happy flower de los últimos años de la izquierda en general no ayuda a que la palabra inmigración deje de estar vinculada con problemas.
Por ello, las propuestas de Corbacho (inmigración toda, pero con trabajo) y las de Borrell (no se trata sólo de expulsar, sino de ír más allá con las políticas migratorias y de cooperación) debne aplicarse de forma inmediata, pero teniendo en cuenta que se está hablando de seres humanos. En esta línea, recuerdo un viaje a Granada en el que me crucé con unos ciudadanos que gritaban que ningún ser humano es ilegal. Y es así.
En otro orden de cosas, y en medio de un mar revuelto, las pensiones medias de jubilación han subido un 7′2%, llegando hasta los 814,42€ y Zapatero, parece, está trabajando por mejorar algo olvidado la última legislatura: la política internacional. En cualquier caso, lo explica mejor el embajador de España en Argentina, Rafael Estrella.












El presidente venezolano, Hugo Chávez, amenaza con no vender crudo a los países que apliquen la nueva directiva. Solana tacha la advertencia de “totalmente desproporcionada”. PUBLICO.
Chávez debería preocuparse por mejorar la vida de los ciudadanos de Venezuela. A nadie le gusta ir a un país que no es el propio, pero las circunstancias obligan.