Mientras sigo con Selectividad y mi madre dice que el supermercado de la esquina está medio vacío, os dejo con algunos comentarios sobre el gran paro que están protagonizando los transportistas. Ahora bien, pese a los problemas que puedan derivar de ello, habría que evitar caer en el error de demonizar el derecho a la huelga por mucho que los piquetes no entiendan que se trata de un derecho individual.
La vida es absurda, señores, y aquí tenemos una nueva demostración: anoche, en la Cadena SER, Julio Villaescusa [presidente de una de las patronales del transporte que pretenden "paralizar el país"] reconocía que el Gobierno poco puede hacer para solucionar la crisis. Y mientras tanto, gritos contra el Gobierno en las carreteras; y mientras tanto, mesas de negociación a cara de perro; y mientras tanto, el país prácticamente paralizado. El presidente Rodríguez Zapatero coincide con Villaescusa. No se cansa de repetir que la inflación depende del petróleo; las hipotecas, del Euribor; el estancamiento del PIB, a la coyuntura internacional… y como Trichet pasaba por allí…
Los transportistas necesitan cobrar más dinero, eso es un hecho. Ahora bien ¿quien les paga? ¿quien debe subirles el sueldo? ¿por qué no se manifiestan contra ellos, los intermediarios?
Sí, ya sé que parece absurdo. Pero cuando los camioneros toman de rehén un país entero con sus camiones, y a eso le llaman huelga, están prostituyendo una palabra sagrada entre la clase obrera, un derecho que tanto trabajo (y muertes, también) costó conseguir. Cuando lo hacen los militares con sus tanques, creo recordar que le llaman golpe de estado. Por eso creo que hay que revisar urgentemente el diccionario (…) En Chile consiguieron (…) mediante la fuerza de los piquetes, paralizar todo el país. Al que se opone se le amenaza de muerte, se le pinchan las ruedas o se le quema el camión. La gente se precipita a llenar los depósitos de gasolina, y acapara alimentos ante el pánico a un inminente desabastecimiento. La coalición de derechas de Alessandri y, sobre todo, la Democracia Cristiana de Eduardo Frei se aplican a correr el bulo de la parálisis de la economía, incitando a la gente a vaciar las tiendas y a retirar los fondos de los bancos.












hasta hoy no habia Policia… ya era hora