En España a los diputados no les puede juzgar cualquier Tribunal, y el Jefe del Estado es siempre inocente, pero lo que pretende hacer Berlusconi en Italia es espectacular, sobre todo teniendo en cuenta las cuentas que tiene pendientes con la Justicia. Lo cuenta ABC:
El Consejo de Ministros de Italia ha aprobado el proyecto de ley que concederá inmunidad a cuatro altos cargos del Estado, entre ellos el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, frente a la posibilidad de ser juzgado por los procesos que tiene pendientes con la Justicia italiana, a la que Berlusconi acusa de perseguirle desde que inició su carrera política, hace catorce años.
Mientras, que sigan discutiendo sobre la entrada de Turquía en la UE y, sobre todo, que no se les ocurra poner los ojos sobre un país, como Italia, cuyo presidente podría ser, o no, un capo de la mafia.
La frase es de Ernest Maragall, Conseller d’Educació y hermano del ex president de la Generalitat Pasqual Maragall. Lo ha dicho hoy en la entrega de los III Premios Ernest Lluch de Ciencias Políticas, donde han galardono a “439 días. De cómo Zapatero buscó la paz”. Quizá, quería decir que el president del Govern al que pertenece, y que sustituyó a su hermano, no ofrece ese liderazgo. Ahora bien, también habría que preguntarse si Pasqual Maragall lo ofrecía o no.
Mientras tanto, en el PP siguen buscando un nuevo liderazgo en la línea de lo que comentaba el otro día. El entorno de Alberto Fernández apostaba por una alianza entre él y Montserrat Nebrera de cara al Congreso regional del PP de la semana que viene, y parece que así va a ser. En cualquier caso, a diferencia del Congreso de Valencia del PP, aquí todavía hay mucho por ver.
PS: Quizá tiro por las Ciencias Políticas, ¿o no, Carol?
Por si alguien lo dudaba, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, sigue aquí. Ha echado de un plumazo de su gobierno Regional a algunos consejeros próximos a Mariano Rajoy. Lo cual, no es más, que devolver la pelota. Si tú echaste a mi número 2, yo echo a los que te apoyan abiertamente. Ella, haciendo uso del progresí del que hablaba su Consejero de Sanidad, dice que es una restructuración gubernamental fruto de la crisis económica.
Hoy me han dado las notas de selectividad y al final mi nota de acceso a la Universidad es 7′81 (7′38 en selectividad y 8′1 en el bachillerato). Si todo va bien haré Derecho en la Universitat Pompeu Fabra. Este viernes, precisamente, tengo que ir a esta Universidad a las 13h a recoger un premio de la Fundación Ernest Lluch por “439 días. De cómo Zapatero buscó la paz” . Estais invitados.
A mi no me gusta el programa Alto y Claro de Telemadrid, por ejemplo, y seguramente, no lo sé, haya condiciones de los trabajadores de la cadena que haya que regular. Pero lo que no se puede admitir es que se sea condescendiente con gente que está abusando del derecho de huelga cuando conviene hacer presión política. De todos modos, a Pilar Miró, cuando era directora de TVE, le montaron una cosa similar durante una huelga general.
EDICIÓN POSTERIOR
Los representantes sindicales dicen que Telemadrid ni si quiera pactó unos servicios mínimos:
Para Javier Barrio la conclusión que saca de lo sucedido es que la empresa “iba de sobrao” porque creía tener gente suficiente para seguir con su actividad al margen de la huelga. Pero, añade Javier,
“No debemos olvidar que aunque se trate de un medio de comunicación, la huelga incluye a todas las personas que trabajan en la empresa. De hecho el fundido a negro se produjo por el derechos de los técnicos a secundar una huelga en la que no se fijaron servicios mínimos.”
Es un lema contundente, algunos piensan que es incluso presuntuoso. “No es un recambio, es el cambio” dice Montserrat Nebrera, supermontse o megamontse para los oyentes de la COPE. Pero es verdad: su candidatura para presidir el PP catalán rompe con esquemas anteriores. Entiende, sin hacer uso de demagogia, cual es la realidad catalana y entiende que el PP catalán, por el bien del PP de Rajoy, debe dejar de ser una fuerza marginal que cuente con más enemigos que amigos, lo cual genera una absurda confrontación. Entiende, además, que el PP catalán debe ser decisivo en el conjunto del PP y que la democratización interna del partido es necesaria, así como la autonomía del partido en Cataluña. ¿Ilusa?
Discurso liberal-conservador
Montserrat Nebrera, una persona económicamente liberal y, entiendo, moralmente conservadora, ha sabido cautivar no a pocos ciudadanos a través de los medios de comunicación. Probablemente empezó con mal pie dentro del PP cuando organizó una cena, sin avisar a su presidente, para anunciar un nuevo proyecto dentro del partido. No era el momento para hacerlo, ni si quiera la forma. Por ello, por ser la nueva, por ir a la suya, por no tener “cultura de partido”, por lo que sea, el aparato del PP parece dispuesto a jugársela. A Daniel Sirera ya lo apoyó Mariano Rajoy en un principio (y le siguen haciendo guiños) y Alberto Fernández Díaz está en el núcleo duro del partido.
Alianzas en su contra
Entre Sirera y Fernández Díaz, los otros dos candidatos para presidir el PP catalán, no hay unas buenas relaciones, pero los medios apuntan a que están trabajando para hacer una candidatura unitaria. Sorprendente, por un lado, porque el entorno de Sirera no era partidario de aliarse con Fernández Díaz, sino, en todo caso, seguramente porque convenía, con Nebrera, y por el otro, porque el entorno de Fernández Díaz quería, quizá también por interés político, aliarse con ella. Quizá, y no lo sé, Montserrat ha sido la que ha rechazado este tipo de opciones. Aún así, cabe destacar, que pocos esperaban, dentro de la dirección del PP, que fuera capaz de conseguir los avales.
El peso del PP catalán
Es evidente que el peso del PP catalán en el conjunto del PP es paupérrimo, comparado con el PP de otra Comunidades, y, sin embargo, la necesidad de un electorado catalán que vote a este partido es necesaria y evidente. Nebrera apuesta por cambiar la situación. Quiere que el PP catalán, un PP que defienda una España con una Cataluña fuerte y una Catluña fuerte junto a España, tenga mucho más que decir dentro del PP. Y también quiere un PP catalán que deje de ser una fuerza marginal.
No es criptonacionalista
Montserrat Nebrera no es una separatista catalana, ni una criptonacionalista, como insiste su amigo Losanto. Su proyecto no pasa por pactar con nacionalistas, sino, como mucho, por quitarle electores al nacionalismo, y más ahora, que en CIU quieren apostar por el soberanismo. Es una mujer liberal, en algunos aspectos muy coincidente con Esperanza Aguirre, y que sabe que si el PP quiere aspirar a algo, sobre todo en Cataluña, deben cambiar no tan solo las formas, sino el propio discurso y las ideas. Lo ha sabido explicar muy bien en medios como Intereconomía TV, la SER, Onda Cero o Cuatro, donde es habitual de las tertulias, pero ahora falta que la ratifiquen como presidenta en el Congreso que el PP de Cataluña celebrará en julio.
El cambio
Ojalá, por el bien del PP (ese PP de Vidal Quadras que años atrás no hacía la demagogia que él mismo hace ahora) y que sabía defender una España fuerte con una Cataluña igualmente fuerte, Nebrera sea algún día el cambio o esté en la candidatura del cambio. En privado, mucha gente defiende que, al menos, ella esté por ahí.
Rajoy se ha cargado de un hachazo a los críticos: Mayor Oreja, Arístegui, Costa, Elorriaga, Astarloa, al número de 2 Aguirre… ¿Le saldrá caro? De momento, Aguirre ha declarado que se siente como “el verso suelto del poema”. Mientras, los medios se frotan las manos.
Pese a los deseos del presidente interino del PP, la crisis que arrastra la formación desde las elecciones del 9 de marzo no se ha cerrado en Valencia.
De Valencia sale un Rajoy reforzado, al menos en apariencia. Aguirre, encantada con De Cospedal, no ha querido revelar si al final lo ha votado o no. Aún así, el lavado de imagen es indiscutible. Eduardo Zaplana, defensor de las teorías conspirativas, ha sido sustituido por la joven Soraya Saez de Santamaría y Ángel Acebes, muy católico él, por una madre soltera como María Dolores de Cospedal. Ellas dan menos miedo y aquí estaba el problema que ha tenido el Partido Popular. Montserrat Nebrera, candidata del PP catalán, dijo en su día que mientras el PP tuviera el defecto de ser capaz de movilizar al electorado en su contra, las cosas no le irían bien. Algo, por tanto, han avanzado.
Sin embargo, ¿han cambiado las ideas?
No se plantean retirar el recurso interpuesto en el TC contra el matrimonio entre homosexuales, algo defendidido incluso por la liberal Esperanza Aguirre.
Se sigue criticando la asignatura Educación para la Ciudadanía, propio de los democristianos como Mayor Oreja (defenestrado este fin de semana por Rajoy).
Se critica duramente a los nacionalistas vascos, y eso que San Gil ya se ha ido porque no se hace referencia explícita al PNV.
Estos tres ejemplos, anecdóticos, indican que el cambio, básicamente, está en las formas. Lo cual es suficientemente importante como para que los resultados sean diferentes en caso de celebrarse elecciones. Cuando Rajoy hablaba de centro se refería, por lo visto, a las manera de comunicar (que estos últimos años no ha sido precisamente moderada) lo cual no es incompatible con el fondo del ideario del Partido Popular. No obstante, quedan matices por hacer: papel en Cataluña, en el País Vasco, ante la Iglesia, ante las reformas constitucionales, etc.
Mayor Oreja, Gabriel Elorriaga, Ignacio Astarloa, Ángel Acebes, María San Gil, Ignacio González (número 2 de Aguirre) o Juan Costa (rescatado en los últimos meses) ya no formarán parte ni de la Dirección, ni de la Comisión Ejecutiva. El gesto le honra a Rajoy, pero la guerra probablemente no cese. Se incorpora al núcleo duro a Dolors Nadal (la inexpresiva diputada catalana) , así como a Manuel Cobo (número 2 de Gallardón) o a Mari Mar Blanco (la hermana del asesinado Miguel Ángel Blanco), Ana Botella (la mujer del omnipotente Aznar) o Corina Porro (lo cual no significa que ahora apuesten por la legalización del cannabis).
Algo de equilibrio hay, pero las defenestraciones las puede pagar caras. En el Congreso, Rajoy ha contado con el apoyo del 84% de los compromisarios y el resto han votado en blanco. De todos modos este es el PP que muchos españoles reclamaban: el mismo que llevó a Aznar a la presidencia en 2000, a través del diálogo, y con unas formas propias de un partido demócrata por muy conservador, liberal o democristiano que quiera ser. Ahora bien, se equivoca Rajoy cuando dice que es el mismo que hace unos meses, porque no lo es (y si lo es, también se equivoca), a la par que no acierta del todo por no hacer algún matiz en el ideario. En cualquier caso, a este nuevo Rajoy muchos lo votarían y otros no harían lo propio en su contra. El próximo Congreso del PP será en Cataluña. A ese si iré. Y en ese las ideas serán muy importantes.
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