“Con las quinielas políticas suele pasar como con las del fútbol, que no tocan”. Así de prudente fue Celestino Corbacho cuando se le preguntó si sería ministro. No obstante, a partir del lunes se hará cargo de las carteras de Trabajo e Inmigración.
Es necesario que la izquierda española desarrolle un discurso en esta materia que permita aprovechar todo lo bueno de los inmigrantes y, a la vez, evitar desajustes. Corbacho no tiene complejos en este sentido y seguro que será un buen ministro.
Precisamente hace unas semanas fui a un desayuno informativo en el que dijo que es necesario desarrollar fuertes controles migratorios e hizo especial hincapié en los aeropuertos, que es el lugar donde entran más inmigrantes. Asimismo, habló de la educación y las aulas como elemento integrador, y dijo también que sin la inmigración la sociedad se resentiría. A todo ello añadió: Inmigración toda, pero con contrato de trabajo. En Hospitalet, ciudad de la que ha sido alcalde 14 años, conviven personas de múltiples nacionalidades.
Por otra parte, Carme Chacón será la primera mujer ministra de Defensa. Es tan significativo como lo fue en su día que Narcís Serra, un catalán de izquierdas que no había hecho ni la mili (porque tenía mil dioptrías en cada ojo), ocupara esa misma cartera ministerial. Sin embargo, el PSC no ha conseguido que Magdalena Álvarez (que no pasará a la historia por ser la mejor ministra de Fomento de España) salga del Gobierno, ni tener más Ministerios, pero se ha hecho con unas carteras muy significativas y económicamente fuertes.
Seguramente hubiera sido muy interesante que alguien del PSC estuviera en Administraciones Públicas, y desarrollar un discurso federalista, pero dicen que las relaciones entre el PSC y el PSOE no pasan por su mejor momento. Eso sí, al margen del peso de los socialistas catalanes, yo daría 100 días de confianza al nuevo Gobierno y a sus nuevos ministros y Ministerios.













