El PNV debe renunciar de una vez por todas a la legitimación que se le dio a ETA en el pacto de Lizarra en 1998, algo que logró cuando Josu Jon Imaz estaba al frente del partido.
Esta semana volvía a producirse una situación similar de legitimación al no querer apoyar una moción de censura contra ANV en el Ayuntamiento de Mondragón. Esto pasa, después de que la alcaldesa de este partido se negara a condenar el atentado contra un ex concejal socialista de esa misma ciudad. Un día después, cambiaron de opinión y exigieron a ANV condenar el atentado.
Iñaki Anasagasti, relegado al Senado, me lo contaba así en una entrevista el mismo día en el que ETA daba por finalizada la última tregua:
¿Se ha confirmado algún pacto en algún Ayuntamiento entre ANV y PNV?
Que yo sepa no, al contrario. Los de ANV nos están requiriendo que en los Ayuntamientos en los que ha habido votos en blanco y nos han superado, que sean ellos los que gobiernen. Nosotros no podemos asumirlo bajo ningún concepto.
Algunos como José María Calleja han detectado durante estos últimos años un cambio de actitud del PNV ante ETA, ¿tiene esa percepción?
Hicimos una incursión en ese mundo con el Pacto de Izarra, que también fracasó. Lo único que logró fue año y medio sin atentados, pero volvieron a las andadas, porque o les das las razón o ellos atentan. Hemos vuelto al discurso anterior al Pacto y no ha sido fácil, porque había gente que tenía muchas esperanzas en un acuerdo político, pero no hay nada que hacer.
Digan bien claro a las gentes de ANV que mientras no condenen el terrorismo, no tienen nada que hacer. Menos aún después de la oportunidad que perdieron hace un año.












pues el PSOE ha dado puestos en la mesa del Congreso a esos que tu tanto criticas, aprovecha para criticar a Zapatero también.